Head Crushers, en concierto

Tercera jornada del X Ciclo de Grupos de Zamora, en La Cueva del Jazz en Vivo. Esta semana podremos disfrutar en el escenario de la mítica sala, de uno de los grupos más jóvenes del certamen, que defiende un estilo rock-metal.
José Fernandez (Voz y guitarra), Victor Gago Coco (Bajo y coros), Ricardo Cepedello (Batería y coros) y Luis Gomez (Guitarra y coros), nacen como banda apenas 2 años atrás, tras aunar fuerzas para sacar adelante un proyecto musical, que muestre sus intereses musicales.

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La formación defiende una mezcla de distintos estilos, entre los que encontramos Thrash metal, Glam y Rock español. El concierto comenzará a las 23:30 horas y la entrada es gratuita.

Head Crushers – 27/01/2012 – X Ciclo de Grupos de Zamora, La Cueva del Jazz en Vivo – 23:30 horas – Entrada Gratuita

NUECES DE CHOCOLATE

Esto es lo mas simple,pero puede ser un pequeño detalle para regalar.

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Solo necesitamos una tableta del chocolate que mas nos guste y nueces. Derretimos el chocolate al baño María y le echamos las nueces partidas en trocitos.

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Mezclamos bien y en una bandeja con papel sulfurizado ponemos montoncitos. Dejamos que se enfríe en la nevera y lo podemos presentar en bolsitas de celofán.

Crise de identidade

- Que tes?

- Que non sei que facer co blog. Estou pensando en convertilo nunha colección de listas, xogos e cousas así, sen parrafadas miñas, e se cadra movelo a tumblr, ou sequera actualizalo. Pero tamén me molaba escribir un caderno novo en decrecementofeliz no que ir facendo os deberes do codeyear… Poderían ser dous blogs xemelgos, como simétricos…

- Ah! Andas buscando a túa identidade na rede…

A por la codiciada estatuilla

oscar.jpgLos Oscar este año vienen con aire retro. La película más es nominada, “The Artist” una película de cine mudo y en blanco y negro; Brad Pitt encarna a un padre severo y autoritario en “El árbol de la vida”, Margareth Tatcher vuelve a la vida de la mano de la gran Meryl Streep en “La Dama de Hierro”, “Criadas y señoras” nos lleva al mundo sureño de los 60 y George Clooney deja de ser un galán para ser padre en “Los descendientes”.

Y que no se diga que en Zamora no disfrutamos del buen cine. De todas las películas nominadas a los Oscar, las mejores han pasado o pasarán en breve por las salas de cine.

Cartel de The ArtistPara empezar, la más nominada “The Artist” (nominada a 10 Oscar), se estrena mañana viernes en los Cines Valderaduey, que por cierto, estoy deseando verla porque, a pesar de ser muda y en blanco y negro está teniendo un éxito de público (y de crítica) espectacular. Dirigida por Michel Hazanavicius y protagonizada por Jean Dujardin, Bérénice Bejo, la película está inspirada en Hollywood, en los años 20, y cuenta la historia de George Valentin,  una gran estrella del cine mudo que ve peligrar su éxito con la llegada del cine sonoro, y de la joven actriz Peppy Miller, que empezó como extra al lado de Valentin y se convierte en una estrella del cine sonoro.

Otra de las grandes nominadas, “Los descendientes” (5 nominaciones), dirigida por Alexander Payne, ya la tenéis en cartel, en los Multicines Zamora. La película mezcla la comedia y la tragedia con George Clooney como actor principal. Cuenta la historia de cómo Matt King (George Clooney), cuya familia posee en Hawai tierras vírgenes por un valor incalculable, debe replantearse la vida cuando su mujer sufre un terrible accidente que la deja en coma y debe hacerse cargo de sus dos hijas.

Meryl Streep regresa con fuerza y suena ya como ganadora del Oscar a la mejor actriz por su interpretación de “La Dama de Hierro” en el biopic sobre Margareth Tatcher que dirige Phyllida Lloyd.  La película recrea la vida de las mujeres más icónicas e importantes del siglo XX, elegida diputada a los 34 años, y primera mujer en convertirse en primer ministro del Reino Unido a los 54.

Cartel Los descendientes“El Topo” (3 nominaciones), de Tomas Alfredson, también estáis a tiempo de verla. Un thriller sobre la guerra fría al que el español Alberto Iglesias pone la banda sonora. El servicio secreto británico se enfrenta a un cambio en la cúpula con la sospecha de que hay un “topo” entre ellos. El agente George Smiley (Gary Oldman) será el encargado de juntar las piezas y desenmascarar al traidor.

Otras películas que ya pasaron por la taquilla con gran éxito y que ahora suenan como favoritas en la lucha por la codiciada estatuilla son “El Árbol de la vida” (3 nominaciones) de Terrence Malick que cuenta con Brad Pitt como protagonista, “Criadas y señoras”, (4 nominaciones) dirigida por Tate Taylor y protagonizada por Emma Stone  o “Midnight in Paris” del gran Woody Allen (4 nominaciones) con Owen Wilson y Marion Cottillard.

El fin de semana da para mucho y más con el espectacular cartel de cine que tenemos ¿quién ganará? Hagan sus apuestas. La respuesta el 22 de febrero en la Gala de los Oscar.

El Levante ficha a Óscar Serrano

 El centrocampista catalán Óscar Serrano ha asegurado este miércoles, en su presentación como nuevo jugador del Levante, que no está “acabado” y que confía en ofrecer “muchos años de fútbol” en el equipo granota.

“Quiero agradecer la confianza y la oportunidad que me dan. Vengo de una etapa muy difícil de lesiones, pero la confianza que me han demostrado la quiero devolver en el campo, vengo con muchas ganas, ilusión y lo voy a dejar todo”, señaló durante su presentación en el Ciutat de València.

Así, se mostró “muy contento” por la acogida e “ilusionado” por lo que ha visto en sus primeras horas como levantinista. “Me he fijado que este es un club que apuesta por jugadores con mi perfil que parece que estamos acabados, pero vengo a demostrar que tengo muchos años de fútbol y ojalá no me quede sólo estos meses sino otra temporada y otra, y hablemos de renovación”, señaló el futbolista, de 30 años.

De hecho, se mostró dispuesto a, si fuera necesario, “jugar los 180″ esta semana, en la Copa del Rey ante el Valencia y el domingo contra el Getafe. “La verdad que me encuentro muy bien. Necesito partidos, minutos, confianza y luego viene todo”, recalcó.

“REMONTAR AL VALENCIA ES DIFÍCIL, PERO NO IMPOSIBLE”.

El catalán sabe que remontar el 4-1 ante el Valencia en la Copa del Rey es “difícil, pero no imposible” y llega con objetivos “ambiciosos”. “Ojalá se haga la segunda vuelta tan espectacular como la primera. Primero hay que ser realistas y conseguir los puntos que te den la permanencia y luego ser ambicioso e ir a por más y a ver si se cumplen objetivos mayores”, deseó.

Por su parte, del presidente del Levante, Quico Catalán, fue el encargado de presentar al futbolista en sociedad y confió en que sea un buen refuerzo para seguir cumpliendo “el dulce sueño de estar en estos puestos tan privilegiados”.

“Espero y deseo que aportes todo tu valor personal y profesional a esta plantilla. Me comentabas que en pocas horas has visto que hay un grandísimo ambiente en el vestuario y ese es el secreto del éxito”, dijo al jugador, que llega para cubrir la baja en la izquierda del lesionado Juanlu. “Estamos convencidos de que viene con todas las ilusiones y le damos las gracias por creer y apostar por nosotros”, añadió.

EP

Fuerza, capitán

 Agust�n

Hoy, en el día de la gloria del fútbol modesto, en la noche en la que Pablo Infante, capitán del Mirandés, ha demostrado, junto a sus compañeros que, a base de fe, de esfuerzo y de lucha todo es posible, el fútbol, tus compañeros y tu afición, la del Zamora CF, te mandan toda la fuerza del mundo para que regreses pronto y nos guíes en nuestra aventura futbolística, en nuestro sueño particular. Mucha fuerza, Agustín, te esperamos.

El Valencia llega a Europa y la arrasa.

La Temporada 1961 – 62 se inicia con el nombramiento de Julio de Miguel como presidente del Club en una trayectoria de 12 años en que sucedió a Vicente Iborra y convirtió al Valencia en una entidad respetada y victoriosa en Europa. Se realizó una gira de pretemporada por Francia, Holanda e Italia en la que destacó la incorporación del gran delantero Guillot, jugador que iba a ser el abanderado valencianista de los años sesenta y cuyo tándem con Waldo llenó de triunfos las vitrinas blancas. Las malas lenguas decían de Guillot que solía tirarse a la piscina pero lo cierto es que su punta de velocidad tambaleaba las defensas rivales.
También el Valencia debutó oficialmente en Europa en la Copa de Ferias y su primer rival en el bombo fue el correoso Nottingham Forest inglés en que el Valencia ofreció una exhibición de juego tanto en Mestalla, 2 – 0, como en la ciudad inglesa, 1 – 5. Hay que decir que el viaje de vuelta en avión fue muy accidentado y provocó episodios de pánico en el equipo. El Lausana de Suiza fue el siguiente rival y se le venció por 4 – 3 en un partido único agónico. La siguiente eliminatoria fue contra el poderoso Inter de Milán en el que jugaba el gran jugador gallego Luís Suárez que a punto estuvo de jugar en el Valencia por consejo de Iturraspe y al que Piquer borró del campo en el partido de vuelta en San Siro. Ya en las semifinales, el MTK de Budapest no dio excesivos problemas y el Valencia venció tanto en Mestalla por 3 – 0 como en el Nepstadion por 7 – 3. El Valencia ya estaba en la final que se disputó en septiembre de 1962 por exigencias de calendarios, es decir, en el año posterior. El rival fue el Barcelona del húngaro Kocsis al que se derrotó por un inapelable 6 – 2, que convirtió la vuelta por 1 – 1 en un partido de trámite y que llevó al Valencia a la locura. El defensa Quincoces fue el encargado de recibir el trofeo de manos de Stanley Rouss como presidente de la FIFA. En la Liga se realizó una campaña discreta y destacó el alta en la meta de Ricardo Zamora que era hijo del más mítico portero que dio nuestra selección y cuyos compañeros bromeaban de su poca habilidad con la zurda. Y es que el Valencia no perdió ningún partido en casa pero tampoco ganó ninguno fuera y acabó en un modesto séptimo lugar. En Copa se eliminó al Ceuta, Mallorca, Atlético de Bilbao pero se cayó finalmente ante el Sevilla en semifinales. En el Trofeo Naranja el Valencia arrolló al Sporting de Lisboa y a un Blackpool que sufrió el fallecimiento de su presidente durante el partido en Mestalla.

Peña Flamenca 2012/I: EL MAGISTERIO DE SALMERÓN Y LA MEJOR GUITARRA DE JUAN ANTONIO MUÑOZ ABREN EL AÑO FLAMENCO

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Completa noche de cante para dar inicio al año flamenco en nuestra sede social de Peña Trevinca. Alfonso Salmerón, un grande entre los grandes, y un singular guitarrista como es Juan Antonio Muñoz, hicieron las delicias del numeroso público asistente.Había mucha expectación entre los socios para ver a esta significada pareja de artistas, no en vano Salmerón era uno de esos cantaores que pese contar con más de medio siglo como profesional, no habían actuado nunca en el entorno de la veterana Peña. Las expectativas se colmaron con creces.Abrieron con una muestra antológica por tonás: La grande, la chica, martinete y debla; continuaron por seguiriyas, y como todo el recital muy en la línea del Maestro de los Alcores, Antonio Cagancho, Manuel Molina, Marrurro, Joaquín La Cherna y Paco La Luz; siguen por cantiñas, alegrías, preciosa romera aprendida directamente de Antonio El Chaqueta, cantiñas del Pinini y de nuevo alegrías para terminar. Llega el turno de las soleares con Joaquín el de la Paula, Enrique El Mellizo, Joaniquí de Lebrija, La Andonda, La Serneta, otra vez la Andonda, Agustín Talega y Juanillero de Marchena; Tientos y tangos con importante repaso por La Niña de Los Peines y por Extremadura. Descanso. Ya de vuelta, enaltecimiento del cante minero-levantino: dos tarantos, el primero de Tío Enrique El Limpia, y el segundo de Manuel Torre, minera y taranta; otra de las gloriosas perlas del recital -y en el mismo cante- lo constituyeron la caña y el polo con sus respectivos machos; continúan con la petenera de la Niña de Los Peines; fandangos con la personal salida del Chato de La Isla para terminar esta memorable actuación por bulerías de Jerez, cuplé por bulerías y bulerías de Cádiz.En otro orden de cosas, destacar la presencia de Federico Vázquez y familia en Zamora para asuntos poco recomendables. El óbito de su querida madre y la levedad de la tierra acogiéndola en San Atilano, en la mañana del domingo, fueron la causa, d.e.p.

Esto es lamentable.

No suele ser Pamplona una plaza fácil. No lo era hace veinticinco años, cuando uno veía en pijama, pugnando por no ir a la cama, los resúmenes de Estudio Estadio -cuando ese programa valía de verdad la pena-, en los que los rojillos tenían hasta mil ocasiones antes de marcar -normalmente de rebote- algún gol con el que engatusar a su ruidosa afición, ni lo sigue siendo hoy. Ha pasado momentos malos, como es lógico. Camacho, otro de esos entrenadores con bastante mejor prensa que capacidad, estuvo a punto de desnaturalizarlos. Pero este Mendilibar ha recuperado aquella vieja esencia de equipo aguerrido, con dos o tres figuras que saben tocar el balón, capaz de acabar con el rival por agotamiento.

A todo esto, el Valencia respondió como un equipo menor. Sólo un enfervorizado admirador del fútbol paraguayo podría ver, no sin gran esfuerzo, algún mérito en lo que los chicos de Emery perpetraron en el Reyno de Navarra. Puesto que aquí no lo somos y solemos analizar el fútbol como un deporte en el que los contendientes se supone que quieren ganar, no podemos usar otro calificativo que el que encabeza estas líneas. Noventa y pico minutos para un solo remate a puerta, que, de postre fue gol y a punto estuvo de significar tres puntos. Tan inmerecidos, cicateros y engañosos como otro buen puñado que se han conseguido en esta etapa insulsa, carente del más mínimo espíritu y reñida con cualquier amago de interés que estamos viviendo en estos aciagos años emerianos, pero a punto estuvieron de llegar. Tras un disparo horrible de Costa, después de no pisar el área en todo el partido -no es que no se rematara, es que ni se intentó-, tras otro partido con el portero como máximo baluarte. Pero ahí estuvo Soldado, haciendo de una sandía un gol inverosímil. Quizás fuese el único balón que tocara en todo el partido.

Sólo Osasuna salió a por la victoria. Con mucho nervio, choque, empujón, protesta y achuchón al árbitro en el primer tiempo. Con algo más de pausa en el segundo. Enfrente no se encontró nada. Apenas once tipos dispuestos a no perder. Una defensa achicando balones al patadón, un portero más nervioso e impreciso con el balón en los pies que de costumbre-acabó regalando el gol a los locales-, un centro del campo incapaz de dar una  a derechas y dos delanteros que, en realidad, nadie sabe si saltaron al campo o se quedaron en el hotel. Quien recuerde una jugada con más de dos pases en todo el partido debería presentarse de inmediato a alguno de esos concursos de la tele que tanto han proliferado.

Lo intentó cambiar el entrenador sacando del campo a un Banega al que su renovación, desde luego, no va a hacer ningún bien y a un Jonas que no tocaba menos balón desde que, antes del fútbol, en su Brasil natal jugaba al ajedrez. Aduriz se movió algo más, seguramente porque estos son los partidos en los que recurrir a él parece tener toda la lógica del mundo. El chico Bernat lo intentó. Que siga jugando al fútbol después de la trastada que le hizo su entrenador después del primer partido de la temporada ya es, si nos ponemos a pensar, digno de elogio en el chaval. Pero todo fueron balas de artificio, avanzar a trompicones, sin ton ni son, como casi siempre. Que saliera Aduriz no se acompañó de un mayor juego por banda -creo que el único centro al área que hubo en ese período fue el disparo fallido de Costa-. Alguien dijo hace poco que el Valencia tenía un juego reconocible. Fue un entrenador -¿sería Camacho?-. Tal vez fuera uno de esos que ven sólo los partidos contra el Barcelona, con Vendredi penetrando como una exhalación por una banda que Guardiola le deja siempre desguarnecida -porque, según nuestras informaciones, tiene cierto lejano parentesco con el francés-. Sólo así se explica que alguien pueda ver algún tipo de esquema en lo que practica este Valencia. En mi caso -añado a mi padre, que me ha llamado tras el partido, incrédulo tras el patético espectáculo- sólo vemos patadón y tente tieso hasta que le llega el balón a Soldado y la enchufa. Un desastre tras otro, endulzado por rivales tipo Levante, a los que se ganarían cien partidos seguidos si hiciera falta porque se une a la disparatada falta de calidad ajena ese puntito de motivación propia que tanto se echa en falta para salir de este impasse de mediocridad en el que vive instalado el equipo y el club a la espera de que lleguen tiempos mejores.

El problema es que la espera ya se está haciendo un poco larga.

Las vidas de Anneliese Magnus

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Por Vicente Valero

Fue casi centenaria y, más que una larga vida, se diría que tuvo dos o tres. Quienes la conocieron, y fueron muchos, sobre todo en el pueblo de Sant Antoni, donde residió con algunas intermitencias forzadas desde 1932 hasta el día de su muerte en 1997, la recuerdan como una mujer fuerte y decidida, haciendo honor a su imponente apellido de origen latino. Para todos ellos fue, con sumo respeto, «la señora Magnus». Nació en 1899, en Cassel, donde su padre ejercía como alto funcionario prusiano, pero pasó su infancia y juventud en Königsberg, la célebre ciudad que en 1945, tras ser tomada por los rusos, pasaría a llamarse Kaliningrado. Allí creció y muy pronto destacó como estudiante. Fue a la Universidad, donde estudió Arte Dramático y Filosofía, y donde se doctoró finalmente con una tesis sobre el oficio del actor y sus máscaras.
Amó el teatro en su juventud, pero no menos la aventura. En los años veinte, y después de una complicada relación con el escritor Waldemar Bonsels, veinte años mayor que ella, autor del célebre cuento infantil ‘La abeja Maya’, decide viajar por España, emulando las aventuras literarias de algunos viajeros románticos. Conoce Madrid y Toledo; se instala durante algunos pocos años en Granada, donde ejerce de institutriz; visita Sevilla en 1929 con motivo de la Exposición Iberoamericana y acaba trabajando en uno de sus pabellones; viaja a lomos de un burro desde Sevilla a Málaga… Y finalmente visita también Barcelona, donde conoce a Salvador Pedregosa, estudiante de Derecho, con quien inicia una apasionada relación que terminará con una hija en común, Asja, nacida en 1931.

Una casa en Sant Antoni
Madre soltera, a sus 33 años, Anneliese Magnus toma entonces una decisión sorprendente: decide irse a vivir a Eivissa. Había oído hablar de la isla, tal vez incluso ya la había visitado, pero en la decisión de convertir la isla en su mayor aventura vital cualquier explicación resultaría insuficiente. Lo cierto es que en enero de 1932 se instala con la pequeña Asja en Sant Antoni, compra un terreno y proyecta la construcción de su propia casa, en pleno campo entonces, junto al camino de Sa Vorera, donde desea simplemente «ser filósofa y vivir de la tierra».
En la casa de Anneliese Magnus, construida con marés de la cantera del pueblo y piedra seca por uno de los hermanos Viñas, vive hoy, de manera estable desde hace unos pocos años, dedicado a la traducción, su nieto Alejandro, que es quien nos cuenta la historia de su abuela. Apenas ha cambiado nada. Como una isla dentro del pueblo, entre jardines, se respira en ella una tranquilidad antigua.
Animada por el incipiente turismo, el plano de la casa que Anneliese Magnus trazó ya contemplaba la posibilidad de alquilar habitaciones, de manera que los tres dormitorios tenían una puerta exterior para otorgarles mayor independencia. No pudo, sin embargo, empezar a construirla hasta principios de 1933 porque, según escribe en una postal enviada a su madre, «se están haciendo muchas casas en Ibiza y faltan obreros». Pero ya en diciembre de aquel mismo año dice, en otra postal, que «la casa está llena de gente»: tiene como inquilinos a un matrimonio y también a un hombre «que no puede pagar pero se ocupa del jardín y de otros trabajos de la casa». Pozo, molino, huerto… La casa prospera en poco tiempo y su propietaria se siente cada vez mejor en Sant Antoni, donde puede disfrutar de la naturaleza y ver crecer feliz a su hija.
La guerra civil interrumpió también aquel sueño dorado. Se embarcó entonces hacia Alemania, donde pasó solamente un par de años, pues en 1938, añorada de su vida isleña y mediterránea, decidió regresar a su casa de Sant Antoni. Pero nada iba a ser como antes. «Lo que se encontró aquí –dice Alejandro, recordando las palabras de su abuela– fue desolador. Había hambre, nada de qué vivir, ningún turista al que poder alquilar una habitación…» Una anécdota ilustra bien el ambiente: «en aquellos días daba clases de inglés a un chico del pueblo a cambio de pan, pero el chico le traía el pan a hurtadillas, sin que nadie lo supiera. Se trataba de un lujo que pocos se podían permitir». En 1941, por necesidad extrema, vuelve de nuevo con su hija a Alemania, donde encontrará trabajo, durante los años de la guerra, como profesora en la Universidad de Estrasburgo, y después, durante la posguerra, en Gotinga, como profesora del llamado ‘bachillerato de emergencia’, destinado a los jóvenes que volvían de la guerra y habían perdido años de estudios.
Pero sin dejar de pensar ni un solo día en su casa ibicenca, en cuanto tuvo la primera oportunidad no la desaprovechó e hizo las maletas. Viajó a bordo de un carguero que salió de Hamburgo con destino a Lisboa. Cruzó la Península en tren hasta llegar a Valencia y allí se embarcó de nuevo hacia Eivissa. Esto no sucedió hasta 1951, aunque éste iba a ser ya el viaje definitivo.

El regreso
Sin embargo, una desagradable sorpresa le esperaba en Sant Antoni. Su añorada casa se encontraba ocupada por un capitán del ejército que de ninguna manera estaba dispuesto a marcharse de allí. Pasó cerca de un año en pensiones y hoteles, junto con Asja, que por entonces ya había cumplido los 20 años, hasta que por fin –cuando el militar fue trasladado– pudo recuperar su propia casa. Durante aquel tiempo, Asja conoció a un joven militar, Ricardo Ramos, con quien se casaría pocos años después y con quien viviría siempre lejos de la isla, aunque con frecuentes visitas a su madre.
La nueva vida de Anneliese Magnus no había hecho más que empezar. Sola, pero con la fuerza que le caracterizaba, con su tenacidad prusiana, volvió a ocuparse de su casa, del huerto y del jardín, del molino; de nuevo alquiló habitaciones a turistas. En 1958 se vino a vivir con ella su madre, Frieda, para quien construyó, junto a la suya, una pequeña casa. Muy pronto empezó también a dar clases de inglés, alemán y francés: son muchos los vecinos del pueblo que aprendieron algún idioma en casa de «la señora Magnus».
Su ya larga experiencia ibicenca le permitió empezar a trabajar también como guía turística. E incluso en sus últimos años, desde finales de los 80, realizó labores de agente inmobiliario, dada su popularidad entre los extranjeros, especialmente entre la cada vez más numerosa colonia alemana, para la que se convirtió también en una persona influyente a quien acudir con cualquier excusa.
«Mi abuela –afirma Alejandro– era una persona apasionada, idealista. Le encantaba leer y jugar al ajedrez. Fue una persona muy respetada. Como abuela fue maravillosa y afectuosa. Le encantaba hablar sobre todo de la Eivissa de los años 30, la que le hizo venir para quedarse. Pero aprobaba el desarrollo turístico de la isla, pues había aportado bienestar general a los ibicencos, y también a ella, por supuesto. No era una persona nostálgica, sin embargo. Siempre miraba al futuro, incluso en sus últimos años».
Anneliese Magnus murió en 1997 y fue enterrada en el cementerio de Sant Antoni. Años antes, en 1989, el Ayuntamiento, como muestra de reconocimiento, le entregó una pequeña placa que ahora también, junto con sus libros, postales, fotografías y otros muchos objetos acumulados, se conserva en la que fue siempre, durante casi 70 años, la casa de sus sueños, hoy al cuidado de Alejandro, a quien muchos conocen ya, simplemente, como «el nieto de Na Magnus».