El nuevo Caruso
Escrito por ialted el Dimarts, 3 de Juliol del 2007 a las 12:39
Recuerdo aquel pasaje casi de forma milimétrica, como si fuera ayer, pues un nuevo personaje pintoresco del Casco Viejo se instaló en mi dietario callejero inesperadamente.
Andábamos el Insulina, Toni, Adán y yo compartiendo timba veraniega en una céntrica plaza alicantina. Refugiados en la complicidad de la noche, comenzamos una intrascendente conversación mientras el camarero del local servía birras sin parar. Aquel diálogo inicial insulso y anodino dio paso a un animado intercambio de anécdotas cuando el rico y dorado zumo de cebada se deslizaba por nuestro seco gaznate de forma poderosa.
Pero de repente, el murmullo de las mesas de alrededor se vio interrumpido por una voz hueca y retumbante que se acercaba hacia nosotros como un buque sin freno. De la otra punta de la plaza, en las inmediaciones de la concatedral de San Nicolás, apareció una figura oronda y desproporcionada, que con unos gritos ensordecedores llamó de una tacada la atención del personal.
Se trataba de un tipo grande, barrigudo, con barba poblada, y una mirada en cinemascope apoyada en unas gruesas gafas de culo de vaso, que proclamaba su genio artístico entonando disparatadamente el “Strangers in The Nigh”. Por supuesto, no cabe decir, que lo que nos acompañó a continuación no fue precisamente un recital al más puro estilo Frank Sinatra. Más bien todo lo contrario. De su prominente panza nacía un tono desagradable y atronador que metamorfoseó el clásico melódico de Sinatra en una subopereta urbana que causaba entre bochorno y pavor.
Como apenas conocía el estribillo, el energúmeno mutilaba la canción cuando le venía en gana mediante enormes sorbos a un tanque de cerveza que traía y profundas caladas a un reventado canuto que estrujaba entre sus dedos.
Él no pedía pasta a cambio, no militaba en el pedigüeño reino de la calderilla; al nuevo Caruso lo único que le interesaba era dar la nota, atraer las miradas anónimas de los demás. Buscaba su minuto de gloria, su momentáneo reconocimiento popular…Y la verdad es que lo consiguió, pues cerró su desgraciada actuación con un comentario faltón que ingresará con derecho propio en los anales de las barbaridades. Al ver venir a dos cincuentonas un tanto ajadas y con un maquillaje que rozaba el travestismo, les soltó:
-!!!Caguendéeeeuuu, la madre que os parió, ya que os operáis, operaos biennnnnn, coooñooooo!!!
Le salió del alma. Parecía que lo había preparado durante toda la noche. El horror de la gente se transformó en brutales carcajadas.
Categoria: Sacando punta a la vida
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