Los tiempos cambian

Un tren desbocado

Escrito por ialted el Dimarts, 28 de Agost del 2007 a las 13:41

“Mi padre estaba trabajando de 9 a 5.AC/DC
Mientras mi mamá me estaba teniendo,
para cuando estuve medio vivo
supe lo que iba a ser.
Abandoné la escuela y me dejé crecer el pelo.
Ellos no lo entendieron.
Querían que fuera respetado como
un médico o un abogado
(Pero yo tenía otros planes)”

R´N´R Singer. AC/DC.

En este Top 5 con el que se despiden “Los Tiempos Cambian” deben estar con derecho propio AC/DC. Tener un espacio cultural sobre pelis, libros y música y no hablar de la genuina formación australiana sería algo así como cometer un pecado capital. Nadie me lo perdonaría.

Puede ser que AC/DC no proyecte el “glamour” de los Rolling Stones entre el imaginario colectivo, entre otros motivos porque hace años que aparcaron los escándalos gratuitos, concretamente desde el fallecimiento allá cuando comenzaban los ochenta de su cantante Bon Scott, que hoy en día sigue ejerciendo de líder espiritual; puede que el grupo autraliano nunca haya utilizado el viejo truco de disfrazarse de andrógino y practicar el juego de la ambigüedad sexual para llamar la atención del personal -véase el caso David Bowie en sus comienzos, aunque a día de hoy se le vea en la portada del “Hola” junto a su mujer-, para ellos la música siempre fue la prioridad, y de pantomima poca, si acaso el guitarrista Angus Young ataviado con el clásico uniforme de colegial, pero con el fin de ridiculizar el opresivo sistema educador británico. Sin embargo, debe haber pocas formaciones musicales que hayan influido tanto en el rocanrol de los últimos treinta años como AC/DC. 

Ese riff seco y cortante, como una hoz afilada y caliente, que acuñaron desde sus inicios, y que consistía básicamente en “hardrockerizar” la guitarra de Chuck Berry, maestro del rock, debe pasar a la posteridad, formando ya parte del patrimonio musical de la humanidad junto a las letras de Dylan, las melodías de los Beatles, o la voz rota de Rod Stewart, por poner unos pocos ejemplos.

A bote pronto, sin calentarme muchos los cascos, me vienen a la cabeza un porrón de grupos que han bebido de las raíces blueseras de AC/DC durante alguna etapa de su carrera: los Cult del “Electric”, Cinderella, Black Crowes, los primeros M-Clan -uaaaaaauuuuu “Maxi ha Vuelto”-, The Darkness, Buckcherry, la guitarra de Tom Morello, antes en Rage Against The Machine, ahora en Audioslave, los comerciales “Jet”, que calcaron el sonido de “Whole Lotta Rosie” para su temazo “Cold Hard Bitch”… Eso dentro de los grupos más o menos conocidos, porque si me pongo a citar bandas menos populares por estos lares entonces ya la lista es interminable: Supersuckers, Nashville Pussy, The Donnas…En una palabra: Insuperables.

De AC/DC, además de su música por supuesto, siempre me atrajo su filosofía directa y honesta, noblotes, de la calle, como si estuviesen constantemente restándose importancia, a ellos y a sus logros, queriendo trascender el mensaje de que “si nosotros hemos llegado hasta aquí, cualquiera puede hacerlo”. Pero no nos engañemos, este tipo de supuesto desinterés hacia su relevancia sólo lo utilizan los viejos zorros, y creo que en el fondo les encanta que los reconozcan, con la gente atiborrando sus directos, eso les recuerda que siguen siendo los jodidos dioses.

Como todo grupo legendario que se precie, AC/DC también ha visto como sus fans se postulan por uno u otro integrante de la banda. Aunque en su caso, por raro que parezca, ha sido un debate postmortem. Es decir, la controversia reside en si AC/DC sólo firmó grandes discos, bueno más que grandes discos obras maestras, con el malogrado Bon Scott o si por el contrario siguieron con su lucidez creativa cuando desembarcó en los micrófonos Brian Johnson.

En este caso no me mojaré. Digamos que mi pequeño granito de polémica irá encaminado hacia elegir cuál fue su mejor disco, y con esta definición sí que me pueden llover piedras. Por encima de “High Voltage”, “Dirty Deeds done dirt Cheap”, “Let There Be Rock”, “Highway to Hell” o “Back in Black” debe situarse “Powerage”, un disco repleto de ritmo y desenfreno, sin fisuras, como un trabajo redondo, en el que no sobraba ninguna canción, y -lo que es más difícil todavía- en donde cualquier canción podría ser el tema principal. Por algo es el disco preferido de Keith Richards.

“Powerage” es un canto de lujuria, un tren desbocado, en el que comienzas desde el principio a mover las caderas con “R´N´R Damnation”, sigues sin descanso con “Gimme a Bullet” o “What´s next to the moon” y de repente, por si no tenías suficiente, todavía te da un chute de energía con “Riff Raff”; creo que en mi vida he escuchado una canción con tanta fuerza. Lejos de desvanecerse tras esa oda al Rock que es “Riff Raff”, el disco llega a cimas incuestionables como “Sin City”, “Up to my Neck in you” -mi canción favorita de AC/DC- o “Kicked in the Teeth (Again)”, que cierra el disco y que viene a ser algo así como la historia de muchos de nosotros: “Me partí de nuevo los morros, algunas veces se gana y otras se pierde”.

Como la vida misma. Nos vemos en el Infierno.

Riff Raff. AC/DC


Cold Hard Bitch. Jet 


 

Whole Lotta Rossie. AC/DC


Lil´Devil/The Cult


Highway to hell/AC/DC


 

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Categoria: Rock

Adiós a “Los Tiempos Cambian”

Escrito por ialted el Divendres, 17 de Agost del 2007 a las 15:12

En apenas dos semanas “Los Tiempos Cambian”, un blog que he intentado mantener con dedicación, mimo y cuidado, cumplirá un año de existencia, fecha perfecta por ser una cifra redonda para convertirse en la despedida final.

Sí, a partir de septiembre comenzará para mí la desconexión total, el descanso anhelado y merecido, mi huida definitiva hacia el mundo real después de 12 meses enclaustrado en esta realidad cibernética. Por fin dejaré de calentarme las neuronas durante horas para saber sobre qué escribir, para ver si le doy un tono trallero, sutil, provocador, irónico, tierno, lastimero, faltón, condescendiente a tanto artículo, crónica, crítica, reportaje, entrevista, relato autobiográfico…y poder dedicarme durante una laaaaarga temporada a practicar el ejercicio con el que más disfruto: la vida contemplativa.

Se terminaron, por lo tanto, las sensaciones de pánico, de hastío, las comeduras de bola motivadas por no saber por donde tirar cuando me encuentro a mitad de camino durante la escritura, pero también se acabaron, desgraciadamente, todos los puentes que había levantado con este blog cultural: adiós a muchas amistades, viejas y nuevas, con las que he estado en contacto virtual, adiós a los comentarios e impresiones de compañeros, conocidos y familiares sobre este o aquel artículo, imprescindibles para que perviva la firma, adiós también, por qué no decirlo, a esas entradas y discos gratuitos que uno encuentra sin proponérselo tras entrevistar a alguna personalidad del artisteo.

Desde luego, siendo totalmente sincero, para mí habrá un antes y un después tras “Los Tiempos Cambian”, no sé si a nivel profesional, pues no hay cosa más efímera que un producto periodístico, pero sí por lo menos en el terreno personal: hace un año un torrente de ideas, pensamientos, también de frustraciones y heridas abiertas, bullían en mi interior, por lo que la necesidad de comunicación era más que necesaria. Digamos que con el paso de todo este tiempo las aristas se han limado. Incluso mi carácter ha cambiado. Creo que a mejor.

Y mira que sentía un enorme respeto hacia la posibilidad blogera de que los propios lectores pudiesen juzgar y criticar los artículos, pero he ido aprendiendo que ahí reside el encanto de este nuevo invento periodístico, en la verdadera retroalimentación y participación de la gente, algo que, por ejemplo, no se da hoy en día tal y como está montado el tinglado de los medios de comunicación tradicionales. Además se da la circunstancia de que la mayoría de las opiniones del personal han sido positivas, algo que me ha dejado maravillado, dándome cuenta, a pesar de mi fama de burro y obtuso, de que la gente es más tolerante y receptiva de lo que imaginaba en un principio. Desde aquí animo a todo ese sector carca del periodismo a que se atreva con esta nueva modalidad periodística y escape de una vez de esa torre de marfil en la que se encuentra enjaulado. El futuro del periodismo pasa por las nuevas tecnologías y con ello la definitiva y democrática participación del receptor, y quien no lo entienda así que vaya pidiendo la jubilación.

Tan sólo aclarar, y ya por fin lo puedo confesar, que “Los Tiempos Cambian” ha tenido mucho de banco de pruebas, de terreno de experimentación. Por ejemplo, en los relatos autobiográficos, que tanta vidilla y morbo le daban al blog, el reto era escribir historias ficticias con un barniz de verosimilitud para que el lector se las fuese creyendo sin tener la más mínima duda. Amparándome en la posibilidad de escribir en primera persona y en que mi firma apareciese siempre en lo alto del artículo, es decir personalizándolo lo máximo posible, he ido creando un personaje paralelo a mi verdadera personalidad. Así muchas de las aventuras que habéis ido leyendo son puro fruto de la imaginación, muchas de ellas inventadas íntegramente, otras, en cambio, auténticas exageraciones de situaciones y hechos que verdaderamente viví, pero que rayaban lo insulso y aburrido. El propósito era darle interés a todo esto para mantener enganchado al mayor número de personas. Es decir, nunca fui asiduo de la tienda de discos “Ufo” de Alicante, ni conocí a su peculiar propietario, fui unas cuantas veces, pero durante la adolescencia era tan tímido y taciturno que no me atrevía a militar en un sector tan guerrero como el rockero; tampoco conocí a mi irreal pareja, con la que supuestamente llevaba cinco años, tras una noche de tequilas y guitarras eléctricas, de hecho estoy soltero y sin compromiso durante mucho tiempo, con diversas relaciones esporádicas, eso sí, pero que sólo han durado unos cuantos meses; no cabe decir que ninguna pelirroja me ha tirado los tejos salvajemente como cuenta “Una cita al rojo vivo“, ya quisiera yo que mi vida fuese tan divertida y excitante; tampoco me he encontrado con yonkis ilustrados en un autobús, ni con personajes callejeros tan disparatados como el nuevo Caruso, ni he vivido situaciones cotidianas tan extremas como en “Una historia sin importancia“; claro está que la pasada Nochevieja no cené con un menú tan elaborado como el de Carvalho en “La Rosa de Alejandría”, imposible para mis ingresos de pequeño burgués; también es falso que alguien me reconociese alguna vez por la supuesta popularidad de este blog o que viese cara a cara a un antiguo fantasma del pasado…Pero en fin, la realidad se la inventa cada uno.

La fórmula, en cualquier caso, ha funcionado bastante bien. El blog ha pasado de tres mil visitas de equipos diferentes en sus inicios a casi 12.000 en esta última etapa. Digamos que se ha rentabilzado lo máximo posible, pero a mí las cifras me traen sin cuidado, pues soy más de letras y lo único que me interesaba cuando finiquitaba un artículo era que al llegar a casa me emocionase leyéndolo.

Y, bueno, unos proyectos se acaban y otros comienzan a andar. La vida es cíclica, como decía Ferran Torrent. Aquí, en el Grupo Epi, parecen animarse a consolidar una redacción digital y me han propuesto formar parte de su coordinación. El proyecto, a día de hoy, dispone de escasos medios técnicos y humanos, algo que me es familiar, pues en cada curro y sección en la que he estado siempre ha predominado la precariedad, pero, claro, los buenos periodistas son los que levantan un castillo de naipes de la nada…¿Cómo? Muy simple, a base de intuición e improvisación. Además si hay algo que motive a un periodista eso es ver nacer y consolidar un proyecto.

Por mi parte nada más que añadir y, como paso de despedidas lacrimógenas, tan sólo recordar mi agradecimiento a toda la gente que ha arrimado el hombro con total desinterés, en especial a mi jefe, que no me ha movido ni una sola coma en la publicación de los 130 post de esta aventura blogera.

Antes de cerrar el chiringuito, finiquitaré “Los Tiempos Cambian” con cinco artículos en forma de perfil sobre artistas que me siguen dando cuerda cada día, aunque muchas veces, como diría Bukowski, la vida pase como la mierda río abajo.

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Categoria: General

El Coloso en llamas

Escrito por ialted el Dissabte, 11 de Agost del 2007 a las 15:53

Incendio de Cinecittà

Cuando Europa, a pesar de ser la inventora del cinematógrafo, se conformaba con las migajas y bagatelas fílmicas que le dejaba el rutilante y galáctico universo hollywoodiense, cuando el Viejo Continente ponía la mano de obra técnica y barata y los americanos amasaban fajos de billetes verdes aprovechándose, entre otros tesoros, de nuestros exquisitos paisajes y exteriores, aparecieron los célebres estudios “Cinecittà” de Roma, con el fin de revertir de una vez por todas la historia del cine y dejar constancia de que por aquí también se podía ser pionero en la industria del celuloide y las grandes películas.

Ahora, concretamente ayer, parte del coloso cinematográfico romano acaba de ser pasto de las llamas de un incendio todavía por aclarar, por lo que es de recibo recordar el valor y la valentía de una empresa que, aunque hoy en día sea más decadente que sus dinosaurios decorados,  repartió brío y esplendor durante más de setenta años más allá de sus fronteras.

Desconozco si el fuego declarado ha sido originado por un pirómano al que se le han cruzado los cables, o si la chispa se ha encendido por el mal estado y dejadez de las instalaciones, lo más probable en este tipo de vetustos estudios de cine, pero lo cierto es que viendo arder tanto recuerdo, tanta magia, tanta historia del cine como factor principal de la cultura de nuestros tiempos, se me hace un angustioso nudo en la garganta.

¿Quién no recuerda aquel húmedo baño de la poderosa Anita Ekberg en la Fontana de Trevi de la “Dolce Vita” de Fellini? La escena erótica y sensual fue grabada en una réplica realizada en los estudios romanos.

Desde luego sería una auténtica pena que esta factoría de sueños a la romana tuviese un remate tan impersonal, sin pena ni gloria, como es un incendio, en vez de cerrar sus puertas con una producción estelar como aquellas de los años cincuenta, una década en la que los “Cinecittà” combinaban la maestría autóctona del neorrealismo italiano con la contratación a golpe de talonario de estrellas como Audrey Hepburn, Liz Taylor, Ava Gardner, Errol Flynn o Rock Hudson.

Yo creo que ésta es la única forma de sacar adelante un proyecto de la envergadura de unos estudios de cine, con mano de cirujano de hierro, promocionando el talento de la cantera y consolidando el negocio con firmas y cineastas consagrados. Que tomen nota en los estudios cinematográficos “Ciudad de la Luz” de Alicante, ahí tienen un espejo donde mirar, el fichaje de Roman Polanski es un gran paso adelante.

Anita Ekberg. La Dolce Vita.


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Categoria: Cine

La sensación del verano

Escrito por ialted el Dimecres, 8 de Agost del 2007 a las 15:05

El busero atribulado por los rigores del tráfico que me lleva al curro cada mañana, la dependienta de armas tomar del estanco de la esquina, mis nuevas compañeras de sección que parecen opositar para maruja vocacional, hasta una cacatúa que malvive junto a una “tragaperras” del bar donde tomó el café. Ha sido llegar de mi periplo barcelonés, y encontrarme con un aluvión de comentarios y alusiones sobre el último anuncio de la Once.

Cada vez que alguien me lo mentaba, yo ponía cara de interrogación y les preguntaba: “Pero de qué va, por qué tanto revuelo y expectación”; ellos me respondían: “Pero tío, ¿no lo has visto?…precisamente tú que eres rockero…es la sensación del verano…todo el mundo anda enganchado…”.

Pues nada, intrigado por la curiosidad que me inocularon durante todo el día, anoche me atrincheré en casa con tal de visionar el spot de marras y poder plasmar una opinión con propiedad al día siguiente. Y bueno, visto lo visto, la verdad es que el anuncio tiene su miga, es gracioso, divertido, con momentos desternillantes. Eso de que la Once haya imaginado un día playero rocanrolero para promocionar el premio del Cuponazo del verano me parece ingenioso y resultón, dos cualidades indispensables para que las campañas publicitarias enganchen al personal.

Así, según nos cuenta el anuncio, lejos de encontrarnos con metrosexuales redomados y chatis de chasis operado, contemplamos un paisaje playero repleto de tipos medio calvos y fondones, con aspecto de sepultureros, más pálidos que una pared blanca; en vez de aparecer niños zalameros e hipócritas dando el coñazo con la arena, sale un chavalín con muñequeras negras improvisando una batería con un cubo y unas palas; luego aparece un madero servicial y respetuoso con unas botas de punta, y los típicos hombrecillos verdes de los semáforos empuñando guitarras en forma de flecha. En definitiva, una playa en plan greñas, tatuajes, tachas y rock, pero que resulta más terrenal y humana que la que nos encontramos en la vida real.

Y mira que casi siempre suelo abominar de las caricaturas que se hacen de los rockeros -para mucha gente todavía somos tipos pegados a una litrona que malgasta el tiempo apedreando al gato-, pero el anuncio rocanrolero de la Once está facturado con un punto de inocencia, sin maldad, que se agradece. Además, reírse de uno mismo es saludable y regenerador, y si no mirad el pollo que se ha armado con el tema de “El Jueves” y la Casa Real.

El anuncio está funcionando que da gusto, y eso se nota cuando la gente se queda más con el mensaje y la historieta que proyecta que cuando todo se sustenta en la música seleccionada para el spot, que en este caso resulta un poco fallida.

Anuncio trallero de la “Once”


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Categoria: Televisión

Dos hombres y un destino

Escrito por ialted el Diumenge, 5 de Agost del 2007 a las 11:03

Heat

Robert de Niro y Al Pacino pertenecen a la Familia, son dos de los nuestros, iconos comprometidos con el Séptimo Arte que llevan la bandera de la autenticidad a la hora de actuar, heredando ese particular linaje de los duros por excelencia que tan bien explotó el cine en los 40 y 50 con James Cagney, Humphrey Bogart & CIA.

De Niro es el hombre de las mil caras, todo un camaleón de la actuación, cuyo rasgo actoral principal es la intensidad. De Niro es de los que se mete en los papeles sin pensárselo dos veces, y poco le importa que en una película tenga que engordar 30 kilos de una tacada, raparse el pelo a lo mohicano, tatuarse medio cuerpo o pasarse horas y horas en proceso de maquillaje con tal de dar vida a uno de sus apasionantes personajes. En una ocasión, en el rodaje de una célebre película, en una escena de alto riesgo, le tocó conducir un vehículo como si se tratase de un auténtico loco. Lo hizo con tanta vehemencia, tanta tensión, tanta verosimilitud, que el director del film le dijo: “Joder, De Niro, lo has clavado, verdaderamente parece que no hayas conducido nunca”; el actor de mandíbula cuadrada y morro torcido le contestó: “Es que jamás he cogido un coche en mi vida”. 

Pacino también es de los que actúan hasta de espaldas. Puede llegar a ser tan sutil o histriónico como su compañero italoamericano. De Pacino siempre sentí especial debilidad por su película “Serpico”, aquel tipo insobornable capaz de denunciar la corrupción en la que se hayan metido sus compañeros aunque eso le cueste quedarse sólo.

A pesar de la rica y variada filmografía de ambos, De Niro y Pacino sólo habían compartido planos y secuencias en “Heat”, bajo las órdenes de Michael Mann, todo un francotirador a la hora de parir thrillers. En la película interpretan a un polícia y un ladrón con un enorme respeto hacia el término profesionalidad, en un duelo de personalidades que se me antoja fascinante. Ahora, doce años después, volverán a compartir pantalla en un largometraje independiente titulado “Righteous Kill”, interpretando a dos veteranos agentes de la ley que unen sus fuerzas para atrapar a un asesino en serie.

Sólo espero que en esta nueva oportunidad de verles juntos aparezcan diálogos y conversaciones memorables como las que se cuecen en la escena del café de “Heat”, cuando De Niro y Pacino hablan sobre lo que es normal y no en esta vida. Eso o frases como la que suelta De Niro para definir a su personaje: “Estoy solo, pero no me siento solo”.

Heat. Michael Mann 


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Categoria: Cine

Autor

Este es el texto donde tendras que describir en pocas palabras de que va tu blog y ese tipo de cosas, no puedes excederte en la altura del texto porque es un tamaño fijo para que se adapte bien la barra gris. Es muy importante que el texto quede siempre cuadrado con el cuadro azul.Este es el texto donde tendras que describir en pocas palabras de que va tu blog y ese tipo de cosas, no puedes excederte ...