Los tiempos cambian

El Coloso en llamas

Escrito por ialted el Dissabte, 11 de Agost del 2007 a las 15:53

Incendio de Cinecittà

Cuando Europa, a pesar de ser la inventora del cinematógrafo, se conformaba con las migajas y bagatelas fílmicas que le dejaba el rutilante y galáctico universo hollywoodiense, cuando el Viejo Continente ponía la mano de obra técnica y barata y los americanos amasaban fajos de billetes verdes aprovechándose, entre otros tesoros, de nuestros exquisitos paisajes y exteriores, aparecieron los célebres estudios “Cinecittà” de Roma, con el fin de revertir de una vez por todas la historia del cine y dejar constancia de que por aquí también se podía ser pionero en la industria del celuloide y las grandes películas.

Ahora, concretamente ayer, parte del coloso cinematográfico romano acaba de ser pasto de las llamas de un incendio todavía por aclarar, por lo que es de recibo recordar el valor y la valentía de una empresa que, aunque hoy en día sea más decadente que sus dinosaurios decorados,  repartió brío y esplendor durante más de setenta años más allá de sus fronteras.

Desconozco si el fuego declarado ha sido originado por un pirómano al que se le han cruzado los cables, o si la chispa se ha encendido por el mal estado y dejadez de las instalaciones, lo más probable en este tipo de vetustos estudios de cine, pero lo cierto es que viendo arder tanto recuerdo, tanta magia, tanta historia del cine como factor principal de la cultura de nuestros tiempos, se me hace un angustioso nudo en la garganta.

¿Quién no recuerda aquel húmedo baño de la poderosa Anita Ekberg en la Fontana de Trevi de la “Dolce Vita” de Fellini? La escena erótica y sensual fue grabada en una réplica realizada en los estudios romanos.

Desde luego sería una auténtica pena que esta factoría de sueños a la romana tuviese un remate tan impersonal, sin pena ni gloria, como es un incendio, en vez de cerrar sus puertas con una producción estelar como aquellas de los años cincuenta, una década en la que los “Cinecittà” combinaban la maestría autóctona del neorrealismo italiano con la contratación a golpe de talonario de estrellas como Audrey Hepburn, Liz Taylor, Ava Gardner, Errol Flynn o Rock Hudson.

Yo creo que ésta es la única forma de sacar adelante un proyecto de la envergadura de unos estudios de cine, con mano de cirujano de hierro, promocionando el talento de la cantera y consolidando el negocio con firmas y cineastas consagrados. Que tomen nota en los estudios cinematográficos “Ciudad de la Luz” de Alicante, ahí tienen un espejo donde mirar, el fichaje de Roman Polanski es un gran paso adelante.

Anita Ekberg. La Dolce Vita.


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Dos hombres y un destino

Escrito por ialted el Diumenge, 5 de Agost del 2007 a las 11:03

Heat

Robert de Niro y Al Pacino pertenecen a la Familia, son dos de los nuestros, iconos comprometidos con el Séptimo Arte que llevan la bandera de la autenticidad a la hora de actuar, heredando ese particular linaje de los duros por excelencia que tan bien explotó el cine en los 40 y 50 con James Cagney, Humphrey Bogart & CIA.

De Niro es el hombre de las mil caras, todo un camaleón de la actuación, cuyo rasgo actoral principal es la intensidad. De Niro es de los que se mete en los papeles sin pensárselo dos veces, y poco le importa que en una película tenga que engordar 30 kilos de una tacada, raparse el pelo a lo mohicano, tatuarse medio cuerpo o pasarse horas y horas en proceso de maquillaje con tal de dar vida a uno de sus apasionantes personajes. En una ocasión, en el rodaje de una célebre película, en una escena de alto riesgo, le tocó conducir un vehículo como si se tratase de un auténtico loco. Lo hizo con tanta vehemencia, tanta tensión, tanta verosimilitud, que el director del film le dijo: “Joder, De Niro, lo has clavado, verdaderamente parece que no hayas conducido nunca”; el actor de mandíbula cuadrada y morro torcido le contestó: “Es que jamás he cogido un coche en mi vida”. 

Pacino también es de los que actúan hasta de espaldas. Puede llegar a ser tan sutil o histriónico como su compañero italoamericano. De Pacino siempre sentí especial debilidad por su película “Serpico”, aquel tipo insobornable capaz de denunciar la corrupción en la que se hayan metido sus compañeros aunque eso le cueste quedarse sólo.

A pesar de la rica y variada filmografía de ambos, De Niro y Pacino sólo habían compartido planos y secuencias en “Heat”, bajo las órdenes de Michael Mann, todo un francotirador a la hora de parir thrillers. En la película interpretan a un polícia y un ladrón con un enorme respeto hacia el término profesionalidad, en un duelo de personalidades que se me antoja fascinante. Ahora, doce años después, volverán a compartir pantalla en un largometraje independiente titulado “Righteous Kill”, interpretando a dos veteranos agentes de la ley que unen sus fuerzas para atrapar a un asesino en serie.

Sólo espero que en esta nueva oportunidad de verles juntos aparezcan diálogos y conversaciones memorables como las que se cuecen en la escena del café de “Heat”, cuando De Niro y Pacino hablan sobre lo que es normal y no en esta vida. Eso o frases como la que suelta De Niro para definir a su personaje: “Estoy solo, pero no me siento solo”.

Heat. Michael Mann 


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Crónica de un asesino en serie

Escrito por ialted el Dimarts, 31 de Juliol del 2007 a las 12:44

MMMis películas favoritas de serie negra son “Le Samourai” de Jean Pierre Melville, con el gran Alain Delon como protagonista, “Érase una vez América” de Sergio Leone, acompañada por la inconfundible banda sonora de Ennio Morricone, y “Crónica de un asesino en serie” (Memories of Murder). Las dos primeras representan dos clásicos conocidos por muchos, pura poesía en movimiento, con esos personajes fatalistas que se mueven por indestructibles códigos de lealtad y honor. La tercera es un thriller de última generación que te golpea directamente el corazón por la desesperanza y ansiedad que acompaña a los personajes.

Llama la atención de “Memories of Murder“, al margen de sus innegables cualidades artísticas, que esté facturada en Corea del Sur, un mercado cinematográfico, a priori, de escasas posibilidades y reducida logística, pero que junto a películas de Japón, Taiwán, Hong Kong o Tailandia están recogiendo, con un desparpajo admirable, los mejores ingredientes de la intensidad del cine negro americano y la herencia del cine de autor del Polar europeo. Ya veis, mientras Occidente se dedica a exportar últimamente bodrios comerciales o melodramas que no van a ninguna parte, Oriente nos envía pequeñas joyas cargadas de lirismo, suspense, elementos sobrenaturales y finales de infarto.

Pues bien, a pesar de los pocos medios de su mercado, la surcoreana “Memories of Murder” cumple con uno de los requisitos indispensables del cine negro, quizás el más relevante: esto no es otra cosa que conseguir que todo resulte un espectáculo completo: es decir, que haya enormes dosis de intriga y emoción, acción, un toque de terror sicológico, y, si la película es realmente buena, como es el caso, golpes de humor que salgan a relucir justo cuando el drama aflora.

La historia que narra “Memories of Murder” está íntegramente basada en hechos reales, lo cual le otorga un plus de morbo e interés, y comienza cuando dos policías de maneras radicalmente opuestas inician una investigación sobre los múltiples asesinatos que se están registrando en la Corea del Sur más rural, trágicos y violentos homicidios que volvieron paranoica a media sociedad de este país y que aún, hoy en día, se encuentran sin resolver.

En este ambiente irrespirable, comprobaremos, entre otras cosas, cómo esta pareja de agentes, al encontrarse desamparados logísticamente por su Gobierno, al no avanzar ni un milímetro en el caso, a pesar del transcurso de los años, va intercambiando, sin darse cuenta, sus formas de actuar y operar, detalle que nos hace reflexionar sobre la ambigüedad, sobre las contradicciones eternas ligadas al ser humano en los momentos más tensos de la vida.

El asesino, por su parte, parece por momentos un auténtico espíritu, pues apenas aparece de forma explícita en la película.

Para paladares exquisitos.

Érase una vez América (Pura Poesía en Movimiento)


Le Samourai (Melville)


Memories of Murder


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Por un puñado de hipócritas

Escrito por ialted el Divendres, 13 de Juliol del 2007 a las 12:46


 

Aterriza esta noche en Murcia el fabuloso talento del compositor musical Ennio Morricone, en el único recital que ofrecerá en esta piel de toro seca y dura que es España.

Como pequeño homenaje a su vasta y prolífica obra, al no ser uno de los privilegiados que ha conseguido alguna de las valiosísimas localidades del concierto, vengo escuchando estos días en mi coche las bandas sonoras de la trilogía “Por un puñado de dólares”, “La muerte tenía un precio” y “El bueno, el feo y el malo”, películas dirigidas en Almería por el revolucionario e incomprendido Sergio Leone.

Algunos bautizaron despectivamente a esta pareja de italoamericanos como los fundadores del Spaguetti Western, pero uno -Leone-, con sus primeros planos dilatados y sus historias trágicas de corte griego, y otro -Morricone-, con sus inusuales combinaciones de instrumentos, ritmos agresivos y sonidos experimentales, facturaron unos western llenos de épica y sentimiento. Su huella imborrable se instaló años después en gente como Sam Peckinpah, Don Siegel, Clint Eastwood o Tarantino, que nunca han renegado de sus raíces.

En cambio, la crítica más sesuda de por aquel entonces, la “intelligentzia” audiovisual del momento, renegó de este excepcional tándem en un principio, no consiguiendo la absoluta redención hasta que firmaron uno de los mejores films de todos los tiempos: “Érase una vez América”. Desde luego su falta de acierto y criterio pasará a los anales de la historia cinematográfica.

Pienso, en cualquier caso, que esto sucede siempre así. Cuando llega algún creador con una propuesta virgen e interesante, particular e impactante es habitual la práctica de la espiral del silencio por parte del sector más carca del personal. Primero te llaman loco, tronado y te arrinconan, más tarde, con el paso del tiempo, si has sobrevivido a su censura y conservadurismo, desgraciadamente, te plagian sin pudor, y sin perdón.

Llegas a la conclusión de que esta gente que en tus inicios te critica y vapulea y luego te copia las ideas, dándote la razón, debe tener un grave problema de esquizofrenia.

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El indomable cuelga el cartel de “The End”

Escrito por ialted el Dilluns, 28 de Maig del 2007 a las 14:14

Paun Newman in Actor´s Studio

La labor de Elia Kazan como descubridor de nuevos talentos fue capital. Muchos de los grandes actores cinematográficos aprendieron el mágico y voluble oficio de actuar gracias a su “Actor´s Studio“, emprendiendo exitosas carreras tras su paso por las directrices de Kazan, al que creo que el paso del tiempo y la historia debe juzgar más por su labor artística que por sus dudosas decisiones políticas.

Digamos que el “Actor´s Studio” rompió con el molde de intérpretes encorsetados, de cara y expresión rígida, imperturbable, que procedían del Hollywood anterior a los años 50, y dio paso a actores más dramáticos, a rostros que destilaban más realismo, tragedia, tortura, una estirpe de actores con un auténtico desapego hacia la vida y que conectó de inmediato con una juventud ansiosa de nuevas sensaciones. Sin duda, un efecto paralelo a la irrupción volcánica del rocanrol allá por mediados del siglo pasado.

Marlon Brando, James Dean, Montgomery Clift…entraron en aquella escuela neoyorquina y pusieron en práctica el conocido “Método”, una técnica desarrollada por el director Lee Strasberg, que consistía en buscar una relación directa entre la vida del actor y el papel a interpretar.

Y entre los pasillos de aquel viejo “Actor´s Studio”, la fotografía de un joven Paul Newman, imagen imprescindible para entender la intensidad a la hora de actuar. Él nos descubrió la importancia de la mirada en la interpretación, sus ojos azules cristalinos nos revelaron la diferencia existente entre un buen actor y un busto parlante: El diálogo nunca estará en la voz.

“Marcado por el odio”, “El Buscavidas”, “Al caer el Sol”, “El color del dinero”, “Ni un pelo de tonto”…Cincuenta años íntegros de papeles que sudan derrota y dignidad, un paseo largo y espinoso por la calle de los perdedores, de momentos desgarradores, sin concesiones. También de finales poéticos como el de la peli “La Leyenda del Indomable“, en la que el personaje que interpreta, Luke Jackson, le dice al bueno de George Kennedy: “!!Se puede vivir sin resignación, sin el más vale lo malo conocido…!!”.

Ahora este actor de calavera perfecta y aspecto angelical, que se ha ganado la aureola mística gracias a su tesón y a su coherencia a la hora de elegir papeles sensatos, acaba de anunciar su retirada, le ha colgado el añorado “The End” a su carrera cinematográfica. Tiene 82 años y alega que empieza a perder “memoria, confianza e inventiva”.

Nosotros, sus fans acérrimos de toda la vida, le recordaremos en cambio como a aquel entrañable personaje en “La Leyenda del Indomable”: siempre con una sonrisa hasta el final.


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Las alas de la vida: Un caso corriente

Escrito por ialted el Divendres, 25 de Maig del 2007 a las 15:01

¿Qué hubiese pasado si este documental honesto e íntegro hubiese estado firmado por un director del perfil polémico de Julio Médem, sin duda el niño mimado de buena parte del frente mediático patrio? ¿Qué hubiese pasado si el tema que trata el documental se hiciese con una mirada lacrimógena y sensacionalista? Desde luego, que sus resultados en taquilla o en los mentideros cinematográficos se hubiesen disparado. El director de “Las Alas de la Vida”, Toni Canet, nos explica a continuación el camino elegido para filmar la dura historia de Carlos Cristos, un camino humilde y lleno de dignidad.

CartelLa primera pregunta es obligatoria al tratarse de un documental muy personal sobre la figura de Carlos Cristos, un médico que decidió hace unos años a través de este proyecto fílmico retratar la evolución degenerativa de la enfermedad que le diagnosticaron. ¿cómo se encuentra en estos momentos el protagonista de “Las Alas de la Vida“?

Pues lamentablemente se encuentra un año peor. Pero hay que decir que sus expectativas han sido prorrogables, nos ha sorprendido a todos. Aunque suene duro decirlo, no creíamos que iba a pasar de 2006, sin embargo gracias a su actividad diaria, a todos los esfuerzos que se propone con los ejercicios de rehabilitación, gracias a su voluntad Carlos, a pesar de que su movilidad y sus reflejos ya son muy reducidos, sigue adelante, y ya estamos en 2007. Eso sí, ya en un estado muy precario, pero a pesar de todo, hizo el esfuerzo de, por ejemplo, asistir hace unos días al estreno del documental en Vigo, su ciudad natal. Algo asombroso.

Supongo que Carlos Cristos habrá visto ya el documental. Por favor, dígame cuál es su opinión sobre este trabajo que os ha llevado dos años. Supongo que se habrá emocionado muchísimo, al igual que la mayoría de los espectadores que han visto “Las alas de la vida”.

Pues fíjate, todavía sigue insistiendo en que sigamos filmando y grabando su día a día con las enormes dificultades que padece –hay que decir que a Cristos le fue diagnosticado una atrofia sistemática múltiple-. Se grabó posteriormente todo lo que aconteció al estreno del documental en Vigo, pero yo ya considero que se ha cumplido una etapa con el cierre del montaje. Este trabajo ya está cerrado. Ha sido un trabajo de equipo, como me gusta decir a mí, en el que ha participado mucha gente durante dos años, conviviendo, toda una serie de personas involucrándose, y en ese equipo por supuesto ha estado Carlos, colaborando en el guión, aportando ideas…Él ha estado al tanto de todo, de todos los cambios que se han producido durante el rodaje. Ha participado en todo menos en el montaje, pues está claro que ahí ya no sería tan objetivo. Ahí ya se tuvo que desligar un tanto, pues entonces no se habría dado el resultado actual. Pero Carlos está contentísimo y satisfecho con el documental, pues ha visto como ha crecido, como ha pasado de una pequeña idea a un documental largometraje, y encima luego con la repercusión y el reconocimiento en los festivales.

La verdad es que se trata de un documental muy especial, pues usted y Carlos Cristos mantienen una relación de amistad desde hace años, y supongo que filmar el proceso de desmoronamiento de salud de un amigo no debe ser fácil.

Sí, estamos hablando de una relación de amistad de más de 20 años, de un amigo de los que consideras imprescindible, por lo que la implicación ha sido absoluta, queríamos atravesar este desierto tan duro junto a él, convivir con Carlos, sin nada de abstracción, para que se pudiese hablar sin tapujos ni melodramatismos de un tema tan tabú como la muerte. Y claro que ha sido duro, pero en esta travesía ha habido más risas que lágrimas, pues estamos hablando de una persona que se toma los problemas y las situaciones complicadas con una dignidad y una serenidad admirables. Y encima tiene un sentido del humor que resulta que todo el trabajo sea más llevadero.

En cualquier caso, la lectura del documental es optimista, positiva, catártica, regeneradora, sin un punto de melodrama a lo largo de los 90 minutos del documental. ¿Eso es debido quizás a que usted decidió grabar todo con un enfoque de la cámara un tanto distante, como si ustedes los técnicos no pasarán por allí en ese momento, como si Carlos hiciese su vida habitual sin nadie delante?CC

Hemos procurado que la película no fuese una tesis o un alegato sobre este o aquel tema, ya sea de ciencia, de medicina, sobre la eutanasia, sobre la muerte y demás cuestiones espinosas. Sólo queríamos contar sin trampas la parte final de la vida, por ello todo tenía que manifestarse tal cual, pero a la vez sin opinar sobre ningún asunto en cuestión. Digamos que en “Las alas de la vida” se abre el melón sobre muchos temas, pero de lo único que se está a favor en la película, de lo único que se posiciona es a favor de la Sanidad Pública, de un servicio médico digno para todo tipo de personas. Todo se ha tratado más de una forma periodística que de una forma especializada.

Y al tratarse de un documental autobiográfico, y más teniendo en cuenta que ustedes dos son amigos, dígame ¿qué cosas se han quedado fuera del montaje? Que usted haya dejado más por razones de amistad que por temas técnicos.

Pues estamos hablando de más de dos mil páginas de guión, de dos años de rodaje, grabando, conviviendo, desechando numerosas ideas…Así que imagínate todo lo que ha quedado fuera. En cualquier caso, nos quedamos con 16 horas imprescindibles, y de ese metraje había que escoger una hora y media. Pero como lo que queríamos era acercarnos a la gente con un lenguaje cercano, común, contar algo duro pero con un lenguaje sin lágrimas, pues elegimos lo más natural que proponía la grabación. Te puedo contar eso sí que se han quedado fuera asuntos muy interesantes como la donación de órganos, de la que Carlos es defensor, de toda la burocracia innecesaria que hay sobre esta parte de la medicina. También se quedaron fuera anécdotas divertidísimas, reflexiones sobre la vida con una aportación que vale la pena.

Lo que sí da la impresión es que Carlos Cristos es una persona limpia, sin una gota de maldad.

Tengo muchos amigos como Carlos, tengo muchos amigos del mismo tipo. Pero digamos que en Carlos coincide su situación actual, que es médico, su historia…Pero una de las cosas que ha tratado de trascender él, es que se considera una persona corriente, no un superhombre o un superdotado. Eso le ha preocupado bastante, que la gente le vea como un caso extraordinario, cuando él quiere proyectar la imagen de que es una persona normal, y que todos esos esfuerzos que realiza se los puede proponer cualquiera. De hecho, Carlos quería que el documental se llamase “Un caso corriente”. Por este motivo digo yo a menudo que se trata de un documental de equipo, de muchas personas, no sólo de Carlos y de mí.

Particularmente, lo que más me llamó la atención es la visión humanista que tiene sobre las cosas, siempre queriendo compartir todo lo que aprende, como queriendo trascender sus conocimientos a los demás. Carlos es una persona hiperactiva: médico rural, músico, divulgador, inventor, por no hablar de sus aficiones juveniles como practicar vuelo en ala delta…

Sí, su participación en los programas de radio divulgando temas médicos es un ejemplo. Pero haciéndolo de forma sencilla, accesible, para que llegase a todo el mundo. Pero vuelvo a repetir que esa hiperactividad no tenía nada que ver para que se proyectase la imagen de un superhéroe.

Precisamente esa visión humanista de las cosas es lo que le aleja de querer ser protagonista y de parecer un superdotado. ¿No?

Sí, Carlos Cristos es una persona muy sencilla.

Lo que también refleja muy bien el documental es que Carlos parece terriblemente humilde, un tío que podía haber sido una eminencia en la medicina, digamos que con un alto cargo, de esos bien remunerados que tan golosos son para la gente arribista, pero que cuando tuvo la oportunidad de elegir, eligió la opción de ser médico rural, para estar con sus pacientes de toda la vida…Particularmente, me emocionó mucho la frase esa que dijo que “Cuidar es querer”.

Efectivamente, Carlos ha tenido ofertas en su campo para poder aterrizar incluso en un Ministerio, pero ha preferido seguir de médico rural, de querer aportar cosas a su profesión pero desde una manera pragmática, útil. Por ejemplo, Carlos es presidente de una asociación de médicos implantada alrededor de todo el mundo, fue el impulsor de instalar los sistemas informáticos en los centros de Salud, es muy reconocido en su profesión, pero queriendo trascender lo justo. Por ejemplo, utiliza su experiencia y está en contacto a través de la Red con todos las personas diagnosticadas de atrofia sistemática múltiple.

En fin, que creo que os ha quedado un resultado redondo, para mí es uno de los mejores documentales que he visto en mucho tiempo. Creo que se llevó el primer premio en la Seminci de Valladolid.

Pues muchas gracias, se agradecen los elogios. Sí al final se llevó el primer premio del certamen cinematográfico de Valladolid, cuya sección de documentales está considerada entre las cuatro o cinco mejores del mundo, por encima incluso de la de San Sebastián. Y lo más curioso es que fuimos allá sin apenas logística. Ten en cuenta que todo esto ha sido un proyecto novel: el documental, el equipo que lo ha grabado, la productora que lo ha financiado, la distribuidora…Y claro presentarse de esta manera en un festival es todo un reto. Por ello siempre explico que nos presentamos allí con más moral que el Alcoyano. ¿conoces la anécdota?

Me suena.

Pues eso, que cuenta la anécdota que en una ocasión cuando el Alcoyano perdía 8 a 0 a falta de cinco minutos para el final, uno de los jugadores le soltó al árbitro: Por favor, haga un poquito de prórroga que todavía remontamos…Y en fin con esa mentalidad fuimos a la Seminci, a sabiendas de que competíamos contra el documental de Querejeta, contra producciones internacionales, de mayor presupuesto, y nosotros íbamos con lo puesto, por lo que resultó un trabajo agotador. Pero al final salimos de Valladolid como si hubiésemos ganado la Liga de Campeones. No te imaginas lo que eso significa para un proyecto y un documental tan humilde como el nuestro, comparada con los gigantes a los que nos enfrentamos.

Sin embargo, creo que su calidad no se refleja lo suficiente en los medios de comunicación. Quizás esta pregunta que le hago a continuación tenga un poco de malicia, pero ¿cree que si este documental hubiese estado firmado por Julio Médem  -y con ello toda la polémica que levantan este tipo de directores- otro gallo hubiese cantado?

Yo estoy muy contento con la repercusión que se le ha dado a “Las alas de la vida”. En El País han salido un total de 18 páginas, en los diarios regionales más de lo mismo, en Valencia este documental lleva 14 semanas, y eso para un documental que no está dentro de la categoría de ficción es muchísimo. No nos podemos quejar. La crítica lo ha puesto por las nubes, quizás en el tema del público se podría mejorar. Pero sí que es cierto que si este documental se hubiese hecho más sensacional, buscando la lágrima fácil, quitando y poniendo otros recursos, pues creo que iría más gente. Pero en todo momento tuvimos las cosas claras, quisimos contar una historia de forma natural, sin aditivos.

Fíjese si me gusta el documental, que si por mi fuera, lo presentaría directamente a la candidatura a los Óscar por el cine español.

Ya, pero al tratarse de un documental llevaría un camino diferente al de una película de ficción, por lo que no hay posibilidad de ir por este camino. Habría que elegir otro sistema.  Si por el contrario se presenta a la candidatura de mejor documental de los Óscar habría que incluso estrenarlo allí, y eso ya es hablar como de ir a la luna.

En cualquier caso felicidades.

Muchas gracias.


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Categoria: Entrevistas, Cine

Mientras haya música seguiremos bailando

Escrito por ialted el Dimarts, 8 de Maig del 2007 a las 9:57

CCDe todos los que he visto en los últimos años, hay tres documentales que me han dejado literalmente sin habla. Uno fue “Bowling for Columbine” de Michael Moore, que sacudió más de una conciencia al mostrar la permisividad armamentística en el país más “civilizado” del planeta: los Estados Unidos; otro fue “Capturing the Friedman“, también con una carga de denuncia social importante, pero del que me interesó más su mirada introspectiva sobre el desmoronamiento de una familia de clase media, víctimas de toda la hipocresía que hay detrás de la anhelada respetabilidad; el tercero lo vi el sábado pasado, tenía firma española y narraba íntegramente una historia personal: la de Carlos Cristos, y, aunque suene a topicazo, diré que resultó todo un canto a la vida.

Os recomiendo fervientemente “Las alas de la vida“, y ya os adelanto que tardaréis aproximadamente 15 minutos de metraje en identificaros emocionalmente con esta historia de superación. Se trata de un documental, contado con rigor y sin melodramatismos, sobre la vida del médico Carlos Cristos, que hace unos años, tras serle diagnosticado una atrofia sistemática múltiple, decidió filmar los avances degenerativos e irreversibles de su enfermedad.

!Vaya lucha por querer vivir y morir con dignidad! !Qué manera de reírse de un concepto tan tabú como la muerte! Cada una de las frases lúcidas que soltaba iban a parar a mi cerebro como flechas literarias. Luego me hacían sentir mejor persona: “Intentas ser feliz dentro de una tragedia”, “Mostrarnos débiles no es ninguna debilidad”, “Mientras haya música seguiremos bailando”.

Sin duda, la mayor sorpresa que encierra el documental es descubrir la visión humanista de Carlos Cristos, un fuera de serie con unas inquietudes culturales y filantrópicas admirables, con una sensibilidad extrema por cultivar sus aficiones, por no querer perder el tiempo por nada del mundo, por trascender cada uno de los conocimientos que le ha posibilitado la vida. Carlos Cristos es médico rural, músico, divulgador, inventor…y, a pesar de las terribles dificultades que padece en la actualidad, todavía intenta hacer una vida normal.

Ya veis, y nosotros mientras obsesionados por comprarnos las últimas gafas de pasta o la ciberchorrada más novedosa.

Carlos Cristos: la luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad de tiempo.



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Categoria: Cine

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Este es el texto donde tendras que describir en pocas palabras de que va tu blog y ese tipo de cosas, no puedes excederte en la altura del texto porque es un tamaño fijo para que se adapte bien la barra gris. Es muy importante que el texto quede siempre cuadrado con el cuadro azul.Este es el texto donde tendras que describir en pocas palabras de que va tu blog y ese tipo de cosas, no puedes excederte ...