Los tiempos cambian

La banda de rocanrol más rocanrol del mundo

Escrito por ialted el Dimarts, 4 de Setembre del 2007 a las 20:55

BC

Creo que nunca he caminado tanto como en mi etapa adolescente. Andaba por un tubo, sin parar, de aquí para allá, sin rumbo fijo, como si se despertase en mí una interesante necesidad por descubrir nuevos horizontes, aunque esos hallazgos finalmente se encontrasen en un radio inferior a dos kilómetros de mi casa.

Cuando caía la noche y el inicio crepuscular le daba un tono de peligrosidad al asunto, cogía mis destartalados walkman y recorría buena parte de la Albufereta, a ser posible los lugares más recónditos y decadentes, pues, como le sucede a la mayoría de los mortales, uno siempre descarta lo que le ofrece la aburrida superficie. Todo me producía un reconfortante subidón: desde el amasijo de ruinas en que se convirtieron las discotecas “Va Bene” o “Il Paradisso”, recintos bailongos que lucieron su esplendor décadas atrás, hasta los tablaos flamencos sin vida que se escondían en los alrededores de “La Isleta”, pasando por los clubes de alterne que nacían como setas en la cuesta de la Cantera. En estos últimos antros nunca llegué a entrar claro está, que nadie me malinterprete, pero por lo menos intentaba acceder hasta donde podía saciar mi curiosidad. Andaba y andaba y no paraba, pues los inviernos allí daban para mucho, se trataba de una zona de veraneo algo casposa y la temporada baja resultaba larga y desesperada.

En esas solitarias caminatas por la cara B de la Albufereta, como he dicho antes, únicamente me acompañaban unos destartalados walkman -sólo funcionaba uno de los auriculares- y mientras observaba toda esa realidad costrosa sonaba una y otra vez el “Amorica” de los Black Crowes. Recuerdo que en un principio aquellas canciones cargadas de guitarras eléctricas y estribillos souleros no me llegaban a excitar del todo, mi membrana auditiva era demasiado joven para ese conglomerado musical, pero tampoco me llegaban a molestar, así que pronto resultaron ser un telón de fondo perfecto para que yo pudiese descubrir nuevos paisajes subterráneos.

Pero, claro, las fugas nocturnas se repetían con asiduidad, y con el paso del tiempo, sin darme cuenta ni proponérmelo, al final mis oídos fueron asimilando, aceptando sin rodeos toda aquella magnífica música que me trasladaban los Crowes; se puede decir que de un primer contacto superficial pasé a escuchar todo ese disco con deleite y emoción: sus canciones directas y accesibles, como “A Conspiracy”, con ese cimbreante riff, o “Gone”, con un inicio marcado por las maracas al más puro estilo “Simpathy for the Devil” de los Stones; pero también la parte más densa y recreada, las piezas country-rock, armadas a base de armónicas, acústicas y slides, que con el paso de los años cobraron mayor dimensión en mi imaginario musical. “Cursed Diamond”, “Descending” y sobre todo “Wiser Time”.

Ya veis, primero comencé a descubrir su música y más tarde, ya entregado a la causa, sus letras, analizando una por una las estrofas para ver si podía sacarle algún significado oculto a las canciones. De esta manera me topé con una de las frases a la que vengo dando vueltas durante mucho tiempo. Estaba en “Ballad in Urgency” y decía lo siguiente: “Perdóname por ser como soy, pero más poderosas resultan mis convicciones”. Creo que aquí reside parte de la filosofía que proponen los Crowes: en ser íntegros, lo más auténticos posibles, en decir “No”, por aquí no paso, a sabiendas de que una negativa también supone un triunfo, en llegar a un sitio en donde tienen las cartas marcadas y responder: “no, no, no, las cosas no se hacen así, mejor las hacemos de esta otra manera, con más clase y estilo”; en definitiva en ser honestos por encima de todo.

Y, bueno, después del “Amorica” vino la pureza del “Shake your Money Maker”, y después la calidad del “Southern Harmony”, y por si fuera poco desde hace un par de años vengo totalmente enganchado al “By Your Side”, toda una vuelta de tuerca en el sonido de los hermanos Robinson.

El pasado sábado por la noche, un amigo músico y yo -me encanta rodearme de gente de este gremio pues son creativos e imaginativos- íbamos recorriendo el Casco Viejo alicantino iluminados por la luz de la luna. De repente, no sé por qué, quizás motivado porque se vislumbraban unas cuantas horas de fiesta, comencé a contarle toda esta historia. La narré con tanta pasión, con tanto adorno, con tanta profusión hacia los detalles, que mi acompañante me reprochó:

- Sí, coño, la verdad es que todo eso está muy bien. !!!!Pero hay vida mucho más allá de los Black Crowes!!!

-No -le respondí de forma tajante.

-¿Por qué no?

Me salió del alma.

-Porque los Black Crowes son la banda de rocanrol más rocanrol del mundo, y, claro, después de eso ya no existe nada mejor.

Wiser Time. Black Crowes


Remedy. Black Crowes


A Conspiracy. Black Crowes


Sometimes Salvation. Black Crowes


By Your Side. Black Crowes


Comentarios (7)

Categoria: Rock

Un tren desbocado

Escrito por ialted el Dimarts, 28 de Agost del 2007 a las 13:41

“Mi padre estaba trabajando de 9 a 5.AC/DC
Mientras mi mamá me estaba teniendo,
para cuando estuve medio vivo
supe lo que iba a ser.
Abandoné la escuela y me dejé crecer el pelo.
Ellos no lo entendieron.
Querían que fuera respetado como
un médico o un abogado
(Pero yo tenía otros planes)”

R´N´R Singer. AC/DC.

En este Top 5 con el que se despiden “Los Tiempos Cambian” deben estar con derecho propio AC/DC. Tener un espacio cultural sobre pelis, libros y música y no hablar de la genuina formación australiana sería algo así como cometer un pecado capital. Nadie me lo perdonaría.

Puede ser que AC/DC no proyecte el “glamour” de los Rolling Stones entre el imaginario colectivo, entre otros motivos porque hace años que aparcaron los escándalos gratuitos, concretamente desde el fallecimiento allá cuando comenzaban los ochenta de su cantante Bon Scott, que hoy en día sigue ejerciendo de líder espiritual; puede que el grupo autraliano nunca haya utilizado el viejo truco de disfrazarse de andrógino y practicar el juego de la ambigüedad sexual para llamar la atención del personal -véase el caso David Bowie en sus comienzos, aunque a día de hoy se le vea en la portada del “Hola” junto a su mujer-, para ellos la música siempre fue la prioridad, y de pantomima poca, si acaso el guitarrista Angus Young ataviado con el clásico uniforme de colegial, pero con el fin de ridiculizar el opresivo sistema educador británico. Sin embargo, debe haber pocas formaciones musicales que hayan influido tanto en el rocanrol de los últimos treinta años como AC/DC. 

Ese riff seco y cortante, como una hoz afilada y caliente, que acuñaron desde sus inicios, y que consistía básicamente en “hardrockerizar” la guitarra de Chuck Berry, maestro del rock, debe pasar a la posteridad, formando ya parte del patrimonio musical de la humanidad junto a las letras de Dylan, las melodías de los Beatles, o la voz rota de Rod Stewart, por poner unos pocos ejemplos.

A bote pronto, sin calentarme muchos los cascos, me vienen a la cabeza un porrón de grupos que han bebido de las raíces blueseras de AC/DC durante alguna etapa de su carrera: los Cult del “Electric”, Cinderella, Black Crowes, los primeros M-Clan -uaaaaaauuuuu “Maxi ha Vuelto”-, The Darkness, Buckcherry, la guitarra de Tom Morello, antes en Rage Against The Machine, ahora en Audioslave, los comerciales “Jet”, que calcaron el sonido de “Whole Lotta Rosie” para su temazo “Cold Hard Bitch”… Eso dentro de los grupos más o menos conocidos, porque si me pongo a citar bandas menos populares por estos lares entonces ya la lista es interminable: Supersuckers, Nashville Pussy, The Donnas…En una palabra: Insuperables.

De AC/DC, además de su música por supuesto, siempre me atrajo su filosofía directa y honesta, noblotes, de la calle, como si estuviesen constantemente restándose importancia, a ellos y a sus logros, queriendo trascender el mensaje de que “si nosotros hemos llegado hasta aquí, cualquiera puede hacerlo”. Pero no nos engañemos, este tipo de supuesto desinterés hacia su relevancia sólo lo utilizan los viejos zorros, y creo que en el fondo les encanta que los reconozcan, con la gente atiborrando sus directos, eso les recuerda que siguen siendo los jodidos dioses.

Como todo grupo legendario que se precie, AC/DC también ha visto como sus fans se postulan por uno u otro integrante de la banda. Aunque en su caso, por raro que parezca, ha sido un debate postmortem. Es decir, la controversia reside en si AC/DC sólo firmó grandes discos, bueno más que grandes discos obras maestras, con el malogrado Bon Scott o si por el contrario siguieron con su lucidez creativa cuando desembarcó en los micrófonos Brian Johnson.

En este caso no me mojaré. Digamos que mi pequeño granito de polémica irá encaminado hacia elegir cuál fue su mejor disco, y con esta definición sí que me pueden llover piedras. Por encima de “High Voltage”, “Dirty Deeds done dirt Cheap”, “Let There Be Rock”, “Highway to Hell” o “Back in Black” debe situarse “Powerage”, un disco repleto de ritmo y desenfreno, sin fisuras, como un trabajo redondo, en el que no sobraba ninguna canción, y -lo que es más difícil todavía- en donde cualquier canción podría ser el tema principal. Por algo es el disco preferido de Keith Richards.

“Powerage” es un canto de lujuria, un tren desbocado, en el que comienzas desde el principio a mover las caderas con “R´N´R Damnation”, sigues sin descanso con “Gimme a Bullet” o “What´s next to the moon” y de repente, por si no tenías suficiente, todavía te da un chute de energía con “Riff Raff”; creo que en mi vida he escuchado una canción con tanta fuerza. Lejos de desvanecerse tras esa oda al Rock que es “Riff Raff”, el disco llega a cimas incuestionables como “Sin City”, “Up to my Neck in you” -mi canción favorita de AC/DC- o “Kicked in the Teeth (Again)”, que cierra el disco y que viene a ser algo así como la historia de muchos de nosotros: “Me partí de nuevo los morros, algunas veces se gana y otras se pierde”.

Como la vida misma. Nos vemos en el Infierno.

Riff Raff. AC/DC


Cold Hard Bitch. Jet 


 

Whole Lotta Rossie. AC/DC


Lil´Devil/The Cult


Highway to hell/AC/DC


 

Comentarios (2)

Categoria: Rock

Un trozo de vida de los Ramones

Escrito por ialted el Divendres, 20 de Juliol del 2007 a las 14:01

Marky RamoneEs lo que se llama falsa seriedad y lo practica el sector felpudo del periodismo. Cuando se trata de hablar o escribir sobre algún artista de culto o de alguna expresión musical a la “última moda”, esas que tanto gustan a los culturetas, los charlatanes interesados y los plumillas oportunistas llenan su boca de alabanzas fatuas y su tinta de adjetivos hiperbólicos con tal de ensalzar la figura de los Chek Corea, Gilberto Gil o Caetano Veloso de turno, sin saber que en realidad están repitiendo, como cacatúas, la información u opinión de la fuente más oficial.

En cambio, cuando aterrizan en su ciudad personajes del corte de Marky Ramone, artistas con mala prensa aunque igual o más interesantes que los antes citados, miran hacia otro lado, se les nubla la vista o se les empañan los cristales de las gafas y no publican ni una mísera línea en primera plana periodística.

De cara a la galería, estos periodistas proyectan una imagen liberal, pero cuando tienen la ocasión de cubrir alguna crónica en una sala o un pubeto de segunda división sobre alguien que no conocen, más bien por su ignorancia musical que por la verdadera categoría artística del individuo, todo son escrúpulos y recelo. Es el signo de los tiempos, nadie quiere bajar a los infiernos, a eso se le llama elitismo, qué le vamos a hacer.

Efectivamente, alguno me podrá alegar que la carrera del legendario batería de los Ramones no pasa precisamente por un carrusel de vino y rosas, si es que alguna vez la tuvo conociendo la historia del grupo neoyorquino, o que hoy en día vive ya de los royalties del pasado, o que, yendo aún más lejos, monta estos shows y mini giras para sablear al personal y pagarse sus últimos y decadentes vicios, pero, por favor, al menos un poco de cultura y respeto hacia alguien que compartió 11 discos -entre ellos el Road to Ruin- y 15 años de gira y camerinos con una de las formaciones más importantes de todos los tiempos.

Así que, de nuevo con esta escasa promoción, apareció Marky Ramone en la sala Stereo de Alicante la noche del miércoles pasado. Acompañando a su clásica figura de buitre desgarbado estaban los resultones Queers, deudores directos de ese sonido directo y efervescente que pusieron en órbita los Ramones allá por mediados de los setenta.RF

Y, eliminados los prejuicios iniciales, he de decir que el concierto se desarrolló con un sonido más que convincente, profesional, sin grandes alardes eso sí, pero con la corrección instrumental que exigía, por lo menos, el coste de la entrada. Ofreció lo que la gente quería: un buen puñado de temas clásicos de los Ramones para que los presentes pudiesen disfrutar en directo de lo que tantas veces habían escuchado antes en la radio o en su equipo de música, a sabiendas de que esta es la última oportunidad, pues Marky Ramone es el único superviviente del mítico combo punk.

A su favor también diré que no escatimó en la duración del concierto, una hora y media bien surtida de temas como “Blitzkrieg Bop”, “Sheena is a Punk Rocker”, “Beat on the Brat”, “I Wanna Be Sedated”, el temazo “The KKK Took My Baby Away” y “I don´t Care”. Incluso nos regaló un par de bises en los que brillaron la ya famosa versión del “What a Wonderful World” y ese homenaje al rocanrol que es “Rock´N´Roll Radio”.

Para qué más, si a ello le sumas las cuatro Sanmiguel que me bebí, pues ya sabéis que donde van triunfan, la velada se convierte en un plan perfecto para romper la monotonía que nos fosiliza durante la semana laboral.

Además un tío me reconoció por el blog y yo me fui para casa totalmente borracho de subidón y autoestima.

Blitzkrieg Bop


 Rock´N´Roll Radio


The KKK Took My Baby Away


What a Wonderful World


Comentarios (6)

Categoria: Rock

Voy a ser una Rocanrol Star

Escrito por ialted el Dissabte, 7 de Juliol del 2007 a las 12:00

Loco

Cuando se milita en el bando periodista más cañero, de los que se mojan a la hora de opinar, como es mi caso, es casi natural tener como referentes artísticos a gente del mismo perfil.

Por este motivo siempre he seguido de cerca la carrera profesional del cantante Loquillo, un artista rockero que por estas fechas cumple 25 años sobre las tablas de un escenario y que ha tenido como colofón telonear a los mismísimos Rolling Stones.

Desde hace mucho tiempo, por lo tanto, vengo siguiendo desde la más profunda admiración sus trabajos musicales y culturales, pero también sus certeras declaraciones cuando ofrecía alguna entrevista en radio, prensa o televisión. Sin duda, Loquillo resulta ser un conversador interesante, culto, incisivo, discordante, que lleva por sistema la provocación, y eso es de agradecer entre tanta realidad artística de encefalograma plano como la española.

De esta manera, es frecuente oírle dar cera a toda la medianía musical procedente de Operación Triunfo y sucedáneos, a la actual manipulación ignominiosa de las multinacionales discográficas, y, sin arrugarse ni un milímetro, a muchas vacas sagradas que pululan por este país, amparadas por las radiofórmulas desde sus comienzos, como es el caso de Miguel Bosé, pero con unas cualidades musicales que dejan mucho que desear. Como diría “El Loco”, la “Mafia del baile” se pasea por España con total impunidad.

Desde luego, la carrera musical de José María Sanz -nombre original del cantante que por obvias razones no servía para mantener una reputación “intimidatoria”- ha tenido sus claros y sus sombras en lo que concierne a ventas de discos, pero esto no es óbice para que cada uno de sus trabajos pueda ser considerada una pequeña perla. Así, un día vende millones de discos con un estilo rockabilly, como sucedió a mediados y finales de los ochenta, y otro toca ante cuatro gatos en una sala pequeña tras grabar discos cercanos al Blues o al Jazz, como sucedió en los noventa. Pero a él se la trae al pairo. Con lo cual llegas a la conclusión de que o lo admiras por su música o lo admiras por su manera de ser porque realmente hace lo que le rota.

Actualmente está escribiendo su segunda novela -excelente debut con “El chico de la bomba“-, amén de otros proyectos audiovisuales en los que anda enfrascado, detalles estos últimos que denotan una plausible debilidad por querer aprender constantemente.

Loquillo viene a ser lo que Johnny Halliday en Francia, pero mientras en el país vecino miman a sus figuras artísticas, aquí nos la suda todo un poco.

Además, coño, siempre va de negro.


Comentarios (6)

Categoria: Rock

Vuelve Cromosoma 3

Escrito por ialted el Dimarts, 15 de Maig del 2007 a las 14:31

Nuestro amigo Gerardo -ver reportaje Blue Velvet- nos manda ilusionado el más reciente invento de su desbordante imaginación. Se trata del último videoclip de su grupo musical Cromosoma 3, que tiene como título “Mentes Enfermas”. Desde “Los tiempos cambian” le ofrecemos este blog, que no es otra cosa que una ventana audiovisual, para que muestre sus inquietudes al resto del Planeta. Un saludo a todos.


Escribir comentario

Categoria: Rock

Patrullero de la autopista

Escrito por ialted el Dilluns, 14 de Maig del 2007 a las 20:34

Patrol

A mediados de los ochenta, Bruce Springsteen dio un viraje a su carrera con el disco “Nebraska”, su trabajo con menos ventas, pero también el que más críticas brillantes recibió. “Nebraska” viene a ser una especie de lienzo sombrío que retrata a personajes extremos, aislados, deformes en espíritu, con un interior bullente que puede explotar en cualquier momento. Este disco al final resultó rompedor en la trayectoria del “Boss”, pues no sólo hablaba deliberadamente de seres emocionalmente a la deriva, sino que esas letras dolientes iban acompañdas de sonidos musicales atemporales, de ritmos lentos, anteriores al boom del rock´n´roll, a base de folk y country. Muchos comparan este disco y la concepción musical que propone con el hito musical que acuñó Bob Dylan cuando se decidió a electrificar sus canciones.

“Nebraska” apenas llega a una decena de temas, lo que le convierte en un escueto testimonio que habla sobre los motivos “externos” que pueden llevar a cualquier persona hasta las decisiones más desesperadas: “No puedes empezar un fuego sin antes una chispa”, reza una canción. Puede haber una lectura política y social sobre lo que viene a contar Springsteen, pero para ser sincero a mí me interesan más los conflictos morales a los que se enfrentan sus personajes, los dilemas que tienen cuando se encuentran en una encruciajada, cuando ven que ya no hay salida. Muchos de ellos al final se refugian en el peligro, el crimen o la droga, pero el cantante americano lejos de presentarlos como monstruos, los humaniza haciendo ver que se hacen las mismas preguntas que los demás: “¿Por dónde tiro ahora? ¿Qué me ha llevado hasta aquí?¿Cómo se produjo la ruptura con todo?”.

Por ejemplo, en el tema “Highway Patrolman”, Joe, un patrullero de autopista, siempre está tratando de solucionar los problemas de su hermano, siempre vigilando a Franky para sacarlo del abismo, aunque eso conlleva infringir la ley:

“Mi nombre es Joe Roberts/ trabajo para el Estado/ soy Sargento de Perrineville (…) siempre he hecho un trabajo honrado/ tengo un hermano llamado Franky/ y Franky no es bueno (…) desde que fuimos jóvenes/ las cosas siempre han sido igual/ recibo una llamada de onda corta/ Franky tiene problemas en el centro de la ciudad/ si fuera cualquier otro ya le habría detenido/ pero cuando se trata de un hermano/ a veces ves las cosas de otra manera (…) lo recogía cuando se perdía/ como haría cualquier hermano/ el hombre que vuelve la espalda a su familia no es bueno…”

“Highway Patrolman” en particular -y “Nebraska” en general- es un ejemplo más de música como reflexión, de música como lugar de conocimiento, de soluciones que has podido estar buscando durante años y las tenías ahí, delante tuya, encima del reproductor de discos. Escuchando cada día esta canción, me pregunto cómo todavía se banaliza esta expresión artística con productos como D´Nash y Eurovisión.


Escribir comentario

Categoria: Rock

Una de cantantes

Escrito por ialted el Divendres, 20 de Abril del 2007 a las 14:30

Joe CockerLos hay de voz gruesa y matices de barítono; hay quien posee unos agudos al más puro estilo Ian Gillian, mientras otros optan por un registro vocal rasgado, que a medida que avanza la canción parece que se va a quebrar en cualquier momento, aunque en el fondo tenga todo más que controlado; los hay incluso que en sus cuerdas vocales albergan toda esta paleta de posibilidades y utilizan su voz con un dominio asombroso.

El mundo de los cantantes es tan friki y especializado como el que más, por este motivo fascina tanto a los aficionados a la música. La figura del cantante es trascendental para la presentación y el desarrollo de un buen grupo. Para quien no esté del todo metido en el ajo, le contaré que al margen de fundir su chorro de voz con la parte instrumental del resto de músicos, el cantante debe sustentar la imagen que el grupo quiere proyectar encima de un escenario. Los cantantes han de ser showmans, extrovertidos, peña que agita el cotarro, resultando muchas veces más un relaciones públicas que un músico en sí. Quizás por ello sean los primeros en encamarse con los/las groupis una vez finalizado el concierto…

Pero más allá de esas frivolidades, hay que reconocer que los cantantes son los portadores de un instrumento único e intransferible, personal e innato: la voz. Por esta razón a la hora de confeccionar un grupo es primordial la selección de un buen cantante, de otro modo el resultado final siempre se quedará algo cojo, o mejor dicho afónico.

Eso sí, al margen de que su voz se adecue a un estilo u otro, de si es autodidacta o ha ido ganando enteros a lo largo de su carrera a través de clases de canto, lo único que no le puede faltar a un buen cantante de rock, soul, blues, pop, country…es corazón a la hora de interpretar una canción. Sin emoción, sin alma, o lo que es lo mismo con aburrimiento, sirva como ejemplo Radiohead, no hay nada real; si no cantas con el corazón nadie te va a creer. Un cantante sin feeling es como un bar de rock sin chicas: mejor te quedas en tu casa.

Yo os dejo con varios estilos de cantante: el primero es el mito de Ian Gillian, pionero en introducir unos tonos agudos interminables en esto del rock; el segundo es Eddie Vedder, que junto a Cris Cornell está en ese catálogo de voces huracanadas que tanto gustan al personal; el tercero es el que más me chifla, se trata de Joe Cocker, un gran ejemplo de voz negra con cara blanca, siguiendo la estela de leyendas del soul como Aretha Franklin; el último es el cantante de Avenged Sevenfold, uno de los grandes descubrimientos del Metal en los últimos años, un cantante que recoge en sus cuerdas vocales infinitas posibilidades.

A ver cuál os gusta más.

Deep Purple - Child in Time LIVE
Pearl Jam-Even Flow
Joe Cocker-Woodstock 1969 With a Little help from my friends
Avenged Sevenfold - Beast And The Harlot

Comentarios (4)

Categoria: Soul, Pop, Rock

Autor

Este es el texto donde tendras que describir en pocas palabras de que va tu blog y ese tipo de cosas, no puedes excederte en la altura del texto porque es un tamaño fijo para que se adapte bien la barra gris. Es muy importante que el texto quede siempre cuadrado con el cuadro azul.Este es el texto donde tendras que describir en pocas palabras de que va tu blog y ese tipo de cosas, no puedes excederte ...