Escrito por ialted el Divendres, 20 de Abril del 2007 a las 14:30
Los hay de voz gruesa y matices de barítono; hay quien posee unos agudos al más puro estilo Ian Gillian, mientras otros optan por un registro vocal rasgado, que a medida que avanza la canción parece que se va a quebrar en cualquier momento, aunque en el fondo tenga todo más que controlado; los hay incluso que en sus cuerdas vocales albergan toda esta paleta de posibilidades y utilizan su voz con un dominio asombroso.
El mundo de los cantantes es tan friki y especializado como el que más, por este motivo fascina tanto a los aficionados a la música. La figura del cantante es trascendental para la presentación y el desarrollo de un buen grupo. Para quien no esté del todo metido en el ajo, le contaré que al margen de fundir su chorro de voz con la parte instrumental del resto de músicos, el cantante debe sustentar la imagen que el grupo quiere proyectar encima de un escenario. Los cantantes han de ser showmans, extrovertidos, peña que agita el cotarro, resultando muchas veces más un relaciones públicas que un músico en sí. Quizás por ello sean los primeros en encamarse con los/las groupis una vez finalizado el concierto…
Pero más allá de esas frivolidades, hay que reconocer que los cantantes son los portadores de un instrumento único e intransferible, personal e innato: la voz. Por esta razón a la hora de confeccionar un grupo es primordial la selección de un buen cantante, de otro modo el resultado final siempre se quedará algo cojo, o mejor dicho afónico.
Eso sí, al margen de que su voz se adecue a un estilo u otro, de si es autodidacta o ha ido ganando enteros a lo largo de su carrera a través de clases de canto, lo único que no le puede faltar a un buen cantante de rock, soul, blues, pop, country…es corazón a la hora de interpretar una canción. Sin emoción, sin alma, o lo que es lo mismo con aburrimiento, sirva como ejemplo Radiohead, no hay nada real; si no cantas con el corazón nadie te va a creer. Un cantante sin feeling es como un bar de rock sin chicas: mejor te quedas en tu casa.
Yo os dejo con varios estilos de cantante: el primero es el mito de Ian Gillian, pionero en introducir unos tonos agudos interminables en esto del rock; el segundo es Eddie Vedder, que junto a Cris Cornell está en ese catálogo de voces huracanadas que tanto gustan al personal; el tercero es el que más me chifla, se trata de Joe Cocker, un gran ejemplo de voz negra con cara blanca, siguiendo la estela de leyendas del soul como Aretha Franklin; el último es el cantante de Avenged Sevenfold, uno de los grandes descubrimientos del Metal en los últimos años, un cantante que recoge en sus cuerdas vocales infinitas posibilidades.
A ver cuál os gusta más.
Deep Purple - Child in Time LIVE
Joe Cocker-Woodstock 1969 With a Little help from my friends
Avenged Sevenfold - Beast And The Harlot
Categoria: Soul, Pop, Rock
Escrito por ialted el Dimecres, 21 de Març del 2007 a las 21:36
Girls Aloud es un grupo de chicas salidas de Reino Unido que tocan R&B, pop y dance. Sugababes es otro grupo femenino con un estilo que viene a ser el mismo. Ambas formaciones publicaron recientemente una versión del conocido tema de Aerosmith, “Walk this way”, basando el videoclip en el de Run DMC y la banda de Boston. Al parecer lo han colocado en el número 1 de las listas británicas. Eso sí todo más light que el original de Aerosmith & RunDMC. A ver qué os parece.
Sugababes vs Girls Aloud - Walk This Way
Run DMC ft. Aerosmith - Walk this way
Categoria: Pop
Escrito por ialted el Dijous, 1 de Març del 2007 a las 13:09
NASH en Misión Eurovisión
De nuevo se acerca Eurovisión, un festival de la canción nacido con el fin de ofrecer una imagen de Europa unida y en paz consigo misma, pero que con el devenir decadente de los acontecimientos se ha transformado en un certamen friki y marciano, que aglutina a artistas sobrenaturales sacados del peor petardeo.
Que yo recuerde, en sus cuarenta años de emisión, sólo ha habido una nota de normalidad y seriedad que otorgase un poco de democracia a todo este asunto: la victoria de los finlandeses Lordi el año pasado, un grupo de rock gótico metalero que apareció para la ocasión con fantásticos ropajes extraídos del sector más malo del Señor de los Anillos y que dejó boquiabierto a todos los presentes. Con esta decisión sin duda fueron los más honestos. Los tíos entendieron que Eurovisión no es más que un carnaval barato plagado de artistas con máscaras falsas -ya se sabe metrosexuales de pecho rasurado y mechas en el peluquín- y optaron por aparecer en escena con verdaderos disfraces, es decir con una vestimenta que proyectase cómo realmente eran y se sentían: divertidos, imaginativos y con un sentido del espectáculo “chapeau”. El plan les llevó al triunfo, aunque esto al final resulte lo menos importante.
Con motivo de su victoria leí una opinión hace un año que
verdaderamente me emocionó. Decía: “Lo exterior de las máscaras no es más que una continuación del alma, no hay que ver en Lordi una supuesta fealdad monstruosa, sino a artistas de verdad, atrevidos y serios que creen en la innovación”.
Por España ya no me acuerdo quien salió, pero seguro que tiene menos delito que el grupo que han elegido para la edición de este año, en mi opinión la opción con la máscara más falsa del baile. Se llaman Nash y son menos creíbles que los Milli Vanilli, aquella formación de mediados de los ochenta considerada la mayor estafa del negocio musical. Nash, integrado por cuatro lechuguinos que parecen sacados de alguna sección de moda de El Corte Inglés, ha copiado lo peor del pop anglosajón -grupos empalagosos para niñas quinceañeras como Take That o New Kids on The Block- y lo peor del pop español -canciones de amor elaboradas a base de letras cursis y finolis-. María Jesús y su acordeón es Bob Dylan al lado de estos cuatro maromos.
Como diría Jorge Drexler, de esto se puede deducir que de nuevo España envía a Eurovisión a los más simpáticos del lugar, a los últimos que quieren irse de la fiesta. Pero también -y esto lo añado yo- a los más tontos del cotarro, pues por todos es bien sabido que los últimos que se van de las fiestas son al final los primeros en recoger los restos y los desperdicios de los demás.
Ciertamente, el cine lleva una gran ventaja a la música española, a la música que se quiere exportar: Los del Río, Las Ketchup, Bisbal, Nash…
Lordi - Hard rock hallelujah (Live at Tampere Hall)
Categoria: Pop, Rock
Escrito por ialted el Diumenge, 25 de Febrer del 2007 a las 13:48
Decía Fito Cabrales acerca de cómo conoció a Jorge Drexler: “Estábamos todos tomando chupitos y él con su café, charlando, y va y nos dice ‘os dejo con vuestros colores que yo me voy con mis blancos y negros’. Bueno, es que cada vez que habla o mira algo parece que está componiendo. Es uno de esos tíos que puede hacer una buena letra de cualquier situación normal”. Pues esto es más o menos lo que sucedió ayer tarde en la entrevista que mantuve con el cantautor uruguayo, antes de su actuación en la Universidad de Alicante: un artista muy inteligente, que con cada cosa que te dice te derrumba fronteras, con respuestas que te aportan muchas lecturas, que en un momento determinado puedes utilizar.
Pregunta: Ha expuesto en la presentación de este acto que, antes de dedicarse a la canción, estudió medicina. Puede parecerle una pregunta idiota, pero ¿cómo ve la salud de la actual música popular que las radiofórmulas se empeñan en difundir? Parece que la gente sólo escuche eternamente un mismo tipo de canción.
Respuesta: Creo que existe una especie de mentira de que los músicos pop latinos somos los más divertidos del planeta. Creo que no ayudamos a nadie, ni a nosotros mismos, creyéndonos la historia de que somos los más divertidos de la fiesta. Yo no me identifico con eso, creo que sucede mucho en la música en castellano, no así en el pop ingles.
P: El cantante Rubén Blades, en cambio, opina que ese perfil de cantante latino de música ligera, tipo Ricky Martin o David Bisbal, que proyecta una imagen de “Viva la Fiesta”, puede ser positivo y eliminar prejuicios con respecto a la comunidad latina en el mundo anglosajón, en donde siempre se le asocia a la delincuencia.
R: Mira, a mí no me gustan los estereotipos en general. Es verdad que es mucho más fácil abrirse camino con un estereotipo claro, diáfano, en un mundo dominado por los medios de comunicación, aunque ese estereotipo, al final, esté equivocado… pero dejémoslo ahí. La ambigüedad, en el buen sentido de la palabra, es más complicado en este mercado musical. Creo que ese estereotipo particular latino no nos ayuda a los cantantes; es decir, esa obligación de ser el cantante más alegre de todos, y, por extensión, que las radiofórmulas sólo quieran sacar en antena el single más divertido del disco, y que parezca que somos los últimos que queremos irnos de la fiesta, no creo que sea bueno a la larga. Que dicho sea de paso, lo estamos estimulando nosotros mismos, pues nos encanta que nos vean como los más simpáticos…Vamos a ver, hay algo muy bonito en lo lúdico de la música latina, que quizás sea más iberoamericano que latino, pero digamos que ese aspecto lúdico no se queda en Ricky Martin, sino que es más amplio, y va desde Celia Cruz, maravillosa, a toda la música caribeña. Pero no seamos tan cerrados, y al referirnos a lo latino fijémonos también en toda la paleta de posibilidades: desde Fernando Pessoa a…por ejemplo, los directores de cine mexicanos que hoy en día triunfan en los Óscars, como Cuarón, Del Toro o Iñarritu. Ellos no obedecen a ese estereotipo y ahí están triunfando. De lo que podemos concluir que el cine aventaja a la música latina a la hora de eliminar prejuicios. Lo digo como un ejercicio de autocrítica. Nos hemos tragado la píldora de ser los más divertidos, y eso tiene un precio.
P: Hablando de la importancia del mensaje de las canciones. Por ejemplo, su canción “La milonga del moro judío” del disco “Eco” en 2004 parece que esté de especial relevancia en la actualidad, con todo el tema del juicio del 11-M. Dice la canción: “No hay un bando ganador, no hay nada más que dolor”. ¿Usted comparte esta apreciación?
R: Sí, esta canción fue elaborada por un consejo de Sabina, con estribillo de Chicho Sánchez Ferlosio. Sabina me desafió a escribir el resto de las estrofas en décimas. Mira, es verdad que no hay ningún bando ganador ni perdedor, ni ellos ni nosotros, pero esa canción en concreto relata el conflicto judío-palestino, un conflicto que nunca se resuelve por la violencia. Pero sí es verdad que tras los atentados del 11-M, esa canción, que salió un poco antes, comenzó a sonar en las radios, quizás porque era un momento muy especial. La verdad es que la respuesta de la gente, tras todo aquello, fue muy coherente. Un auténtico ejercicio de civismo el de la sociedad española, sin ningún brote inmediato de xenofobia. Y eso dice mucho de este país. Mira, eso llega a pasar a principios del siglo XX, y hubiese acabado todo en algo más trágico. Ahí tenemos ejemplos como lo que sucedió con el juicio de Dreyfuss en Francia, condenaron al general judío y acabó todo en una cadena de atentados antisemitas…La sociedad española sigue muy abierta y te hablo como inmigrante.
P: Ya que habla de la tolerancia en este país, si seguimos observando la letra de esa canción, el famoso estribillo “Soy un moro judío que vive entre cristianos”, parece representar las tres culturas que fraguaron a España.
R: Tienes razón, yo creo que ese estribillo, como he dicho antes, sólo puede ser escrito por un español, en este caso por Chicho. Mira, a cualquier ciudad que vayas, en mayor o menor medida, te encuentras esas tres culturas, esas tres religiones…Pero yo lo interpreto como algo más abstracto, es decir se trata de ponerse en el lugar del otro, de un acto de empatía, de…
P: Comprensión.
R: Sí, de pasión compartida. Yo soy esto, pero también lo otro. Porque de lo que se trata es de compartir el dolor de los demás. El despistar la identidad, la ortodoxia, el pensamiento absolutista, en el que todos creen tener a Dios de su lado. En ese interludio fue escrita esa canción, pues pasaban por un delirio egocéntrico, ahora también, de que cada pueblo, país o región se creía portador del prototipo de hombres, y veían al resto de la humanidad como seudohombres. Por eso en esta canción la duda me parece un ejercicio ético, una maestra de la que aprender.
P: Y en todo ese estrépito en que se ha convertido su carrera, después de la consecución del Óscar por la canción “Al otro lado del río”, ¿cómo se lleva pasar de salas pequeñas al volcán que supone una ceremonia como los Óscar?
R: Nunca había visto antes la ceremonia, y después de aquello tampoco la he vuelto a ver. Ni siquiera conocía muy bien la categoría en la que fui mencionado. Es algo muy ajeno a mi mundo. Entiendo el respeto y soy muy consciente del prestigio que conlleva en el mundo del cine, pero yo no creo que vea la ceremonia de este año, pues además no tengo televisor. Si estás en el cine entiendo que tenga importancia, pero no en la canción.
P: Yo valoro aquella acción que se marcó en la ceremonia de 2005, en la que cantó un trozo de “Al otro lado del río” cuando recogió el Óscar porque los organizadores le censuraron cantar sobre el escenario. ¿Quien canta el último, canta mejor?
R: (Risas) Sí, hubo un poquito de eso. En un principio no lo admití, pero sí que había un poco de venganza al salir a cantar en aquellas circunstancias. Nunca se me ocurrió que fuese a ganar, pero sí que aquel gesto me liberó. Me di de frente contra un muro de fundamentalismo mediático, donde no conocía las reglas y me sentía perdido. Por un lado, una Academia que vota tu voz, tu canción, además en un idioma que no tiene que ver con el inglés, y luego un señor, productor de un programa de televisión, que decide de una manera fundamentalista que tienen que cantar caras conocidas. Como soy muy malo para los discursos, me salió del corazón cantar, y me saqué una espinita.
P: Supongo que al subir ese escalafón en popularidad, le habrán intentado convertir en un crooner de música latina.
R: No, nunca. Mira tengo la misma presión que cuando vendí trescientos discos con mi primer trabajo. He trabajado con multinacionales que, como siempre he sido un pésimo vendedor de mi producto, pues al final me dejan hacer lo que quiera, y ahora, después de 8 discos, tengo la piel demasiado dura para que interfieran. Creo más en la división de tareas. El último trabajo “12 segundos en la oscuridad” es un buen ejemplo, un disco con una portada azul, con un título muy largo, difícil de memorizar, que comienza con el sonido de un faro, con unos productores uruguayos de música electrónica, con una grafía, una fotógrafa que se tiró tres noches para sacar la instantánea de la portada, con unas colaboraciones de otros artistas a los que apenas se les oye…Todo es responsabilidad mía, tanto los errores como los aciertos.
P: Una última curiosidad. ¿Dónde guarda físicamente el Óscar?
R: Como he viajado mucho, y me he mudado de aquí para allá, digamos que se encuentra en un cajón envuelto en una toalla dentro de una caja de zapatos…Tengo que buscarle todavía lugar. No le he puesto ni la plaquita que te mandan por correo…Creo que debería ser más respetuoso con algo que me ha dado mucho laboralmente.
Jorge Drexler - Mi guitarra y Vos
Jorge Drexler - Milonga del moro judío
Categoria: Pop, Entrevistas
Escrito por ialted el Dimecres, 14 de Febrer del 2007 a las 20:35
Parece que nuestro amigo Slash, mítico guitarrista del grupo Guns´N´Roses, prefiere las rubias a la hora de hacer colaboraciones. Ahora con Paulina Rubio, hace unos años con Marta Sánchez. Se le podrá acusar de muchas cosas, pero el tío no es tonto precisamente. A ver qué os parece.
Nada Puede Cambiarme - Paulina Rubio Con Slash
Marta Sanchez Feat Slash Guns and Roses Moja Mi Corazon
Categoria: Pop
Escrito por ialted el Dilluns, 4 de Desembre del 2006 a las 9:56
Se ríen. Se susurran al oído. Se cuentan lo que hicieron la noche anterior con sus respectivos novios… Se ríen. Se susurran de nuevo. Miran alrededor suyo para ver si alguien les observa y vuelven a la carga para comentarse lo que harían con este o con el otro.
Hablo de dos chicas, dos nuevas compañeras de trabajo que han supuesto un soplido de buen rollo y novedad en este coto de maromos que era la redacción digital.
Una es más natural a la hora de hablar sobre chicos; la otra más discreta cuando se trata de hablar de temas subiditos de tono. Incluso tienen gustos dispares sobre el perfil del hombre perfecto. Pero las dos son de pensamiento febril cuando comienzan a opinar sobre lo que les gusta o no en el sexo.
La otra tarde, mientras las escuchaba en una de sus divertidas y picantes conversaciones, les propuse un juego. Yo les soltaba nombres de cantantes elegidos al azar, y ellas deberían juzgar a ver quién levanta más morbo, más líbido, más pasión…
El primero de la lista que elegí fue Cris Robinson. En un principio no lo conocían, así que bajé un vídeo del youtube para que lo viesen en acción y pudiesen lanzar sus comentarios envenenados. Lo vieron y les dije: “Chicas, yo creo que este puede ser un gran perfil. El tío no es muy guapo, pero, oye, es todo un encanto. Recordad que llevó al huerto a Kate Hudson, el bomboncito de la peli “Casi Famosos”, y un tío tan feo que consigue ligarse a semejante hermosura nunca puede ser una mala persona”. Ambas se lo pensaron, lo miraron de arriba abajo y una de ellas sentenció: “Ufff, demasiado rockero para mi gusto; tiene su punto, pero no me va ese rollo a lo John Lennon”.
Ok, vale, bajé el listón. El siguiente de la lista que les propondría iría por el lado melódico, a ver si así las convencía. “Bueno, el siguiente de la lista es Justin Timberlake. Seguro que su música os suena, baila que no veas y encima su figurín impecable encandila a todas las chatis”. Pasaron unos segundos, torcieron el gesto y le colgaron el cartel de moñas. “Su música no está mal, pero esa pose de niño bueno no nos la tragamos, aunque tiene buen culo”, decretaron.
Vaya, de los dos que había elegido uno era demasiado pintas y otro demasiado ñoño. A ver si con el tercero daba en la diana. “Robbie Williams. También viene de la canción ligera, pero tiene más tatuajes en su cuerpo que un motero de Los Ángeles del Infierno”. Se miraron, hicieron un gesto de aprobación y respondieron a la vez: “!!!Siiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!”.
En fin, no sé como se lo monta Robbie Williams, pero lo cierto es que vuelve locas a todas las tías. Músicalmente hablando, he de reconocer que a mí no me mata; bueno, quizás, algunas de sus canciones sí me van -espero que esto no lo estén leyendo mis amigos rockeros-, pero hay que reconocer que el tío tiene estilo, gancho, y rezuma vidilla en muchos de sus impactantes videoclips. Desde fuera, sin conocer lo que se cuece dentro, da la sensación que, a pesar de los grilletes que hay en el negocio del mainstream, hace lo que le viene en gana: un día le pega al lado más comercial, otro le rinde tributo a través de un disco a los gamberros del Rat Pack, y últimamente parece que se rodea de estrellas del rocanrol para ver si se le pega algo de macarreo.
Lo último que he oído es que este guapín con pinta de hooligan futbolero se ha trasladado a la ciudad de Los Ángeles para coquetear con el tequila y las chicas de streaptease de antro de carretera.
Robbie Williams: chico bueno por el día y macarra del rocanrol por la noche, es para muchas chicas el tío más funky, más fresco, más cooooooooooolllll….
Robbie Williams - Come Undone
Categoria: Pop