Los tiempos cambian

Turista accidental

Escrito por ialted el Dilluns, 23 de Juliol del 2007 a las 12:16

Montalbán RavalMe piro a Barcelona durante unos días. Se trata de un viaje de improviso, casi sin prepararlo, de esos que nacen junto a los amigos durante una conversación animada por la locuacidad que provocan las cervezas y la complicidad de la noche; ya sabéis, uno de esos momentos en que uno se apunta a un bombardeo sin saber lo que realmente se está cociendo.

Es lo que César González Ruano definiría como un viaje de “segunda”; pero no por el coste o la clase del billete del viaje, tampoco por el interés o la calidad del destino; sino por la escasa logística y planificación que conlleva; vamos, en plan turista accidental: rellenas la mochila o la maleta con lo primero que encuentres en el armario, siendo la lectura y la música el único equipaje obligatorio para cuando las horas muertas, llamas a un colega para que te haga sitio en su acogedora casa, en este caso la vetusta e interesante morada del Largo en el Passeig de Gràcia, y te llevas el dinero indispensable para ir improvisando con lo que se te ocurra por el camino.

Yo creo que así se cuajan los mejores viajes, los que se proyectan sin rumbo fijo, con lo justo, yendo de aquí para allá, para ver si por casualidad descubres alguno de esos rincones literarios que se te graban con fuego en la memoria por el resto de los días.

Con este viaje a Barna también aprovecharé para desembarazarme de esa imagen de casero y sosainas que me persigue. Aunque soy de los que piensan que la mejor movilización fantástica reside en los libros, las pelis y la música, o que muchas veces se encuentra antes la felicidad dándote un garbeo por un casco viejo que yéndote a un país remoto, para esta escapada le he prometido a mi amiga Marta que sacaré a relucir mi espíritu aventurero, mi chip de explorador urbanita, dejándome llevar por los innegables encantos de la Ciudad Condal: el formidable modernismo de L´Eixample, la vidilla cultural de Las Ramblas, el barrio gótico y el Raval, los olores y sabores de la Boquería, que se pueden sintetizar en una simple trufa negra catalana, las librerías de viejo de la calle Tallers, las chocolaterías antiguas de la calle Petritxol, los bares de tapas de saldo y esquina de la Barceloneta, con esas terrazas en las que observando pausadamente al personal se pueden ir coleccionando seres pintorescos y extraños, o esa maravilla bohemia y escondida que es la plaza de Sant Felip de Neri, en donde hay una pequeña fábrica de jabones y un diminuto museo del calzado que siempre que voy me dejan absorto.

Además, como ambos andamos con lo que comúnmente se llama “mal de amores”, mejor salir por ahí a que nos dé el aire que quedarse en casa relamiéndose las heridas.

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Categoria: ¿Algo que leer?, Sacando punta a la vida

Haz lo que te dicte el corazón

Escrito por ialted el Diumenge, 15 de Juliol del 2007 a las 14:44

El viernes pasado fue el cumpleaños de mi Padre. Hace ahora dos veranos que murió. Un fulminante cáncer de pulmón se lo llevó por delante en apenas siete meses; el pobre hombre no cumplió su ciclo vital al fallecer a la edad de 54 años…

Personalmente he de confesar que no me llevé muy bien con él, los carácteres dispares motivaron que me fuese de casa una vez cumplida la veintena; digamos que su talante duro, orgulloso, transparente pero impenetrable, como el de un diamante en bruto, hizo que lo llegase a conocer muy poco, por no decir nada…

Él nunca me dijo qué bien escribía, o compartió conmigo esta o aquella crónica cuando yo ejercía de periodista de calle; ya podían mis artículos o noticias refulgir en primera plana periodística, hacer arder o convertir en llamas los mentideros de la prensa y la política de media Alicante, estar de boca en boca durante buena parte de la semana, que él no me decía ni mú…

Tan sólo en una ocasión se mostró entusiasmado y comprensivo, e iba compartiendo con todo el mundo, henchido de satisfacción, la gesta que había llevado a cabo su hijo. Cuando dejé cierto trabajo, me cogió por banda y, a solas, totalmente emocionado, me soltó: “Muy bien hecho, tú vales mucho más que ellos, haz siempre lo que te dicte el corazón”.

Y eso es lo que hice, lo dejé todo y comencé a seguir las pautas que me dictaba el corazón. Hace 3 años inicié Filología Hispánica con el fin de aprender a escribir. La gente me decía: “!Estás loco, la Gramática no da dinero!”; y efectivamente por ahora no veo ni un duro, entre otras cosas hago este blog gratis, pero, coño, cómo ayuda a higienizar todos los truenos que uno lleva dentro. Y encima que te feliciten por ello.

“Haz lo que te dicte el corazón”, qué razón tenía el viejo; ahora mi firma forma parte de la comunidad bloguera del Grupo EPI junto a periodistas consagrados, columnistas interesantes, profesores y académicos, incluso junto a un ex rector universitario, detalle paradójico y casi cómico pues uno ni siquiera tiene una mísera licenciatura. Soy algo así como el artista no invitado…

Sirvan estas breves líneas y la canción de a continuación como póstumo agradecimiento a mi Padre, ya que nunca se lo dije en vida.

“No Song Unheard”. Hellacopters


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El primer baño del verano

Escrito por ialted el Divendres, 15 de Juny del 2007 a las 14:10

FragaCalas virginales, guiris con pequeños shorts y transparencias que lucen palmito bajo el sol, finos arenales flanqueados por exóticas palmeras, pulcritud y pureza en las aguas cristalinas, instalaciones e infraestructuras modélicas…En definitiva, paisajes de ensueño propios de las postales y fotografías que nos restriegan los famosillos del colorín cada vez que comienza la época estival a través de las revistas del corazón. 

Esto es lo que cada uno de los habitantes de este planeta espera encontrar en una zona costera después de 330 días de esforzado y mal pagado trabajo. Sin embargo, motivos del azar, a veces las cosas no se presentan tal y como uno ha imaginado. Al parecer, el otro día elegí un mal día -llamémosle así- y, tras divisar el panorama con tranquilidad y paciencia, empecé a percatarme de que el cielo estaba encapotado, el agua del mar tenía la misma higiene que el aseo de un garito de rocanrol un sábado de madrugada, y los locales playeros que había a mí alrededor, con su S de genitivo sajón incluida, emanaban un hedor sardinero que turbaba el ambiente.

“No pasa nada. Ante todo mucha calma”, me dije. Pero, amigos, todavía quedaba lo peor. Rodeado de nadadores niquelados y curtidos por el sol de días anteriores, con físicos encomendados a los milagros de los anabolizantes, percibí que mi aportación al mundo bañista no era buena, sino todo lo contrario: escasa, patética, dramática, peor que la de Fraga en Palomares…Mi cuerpo en forma de botijo agostero, mi bañador “turbo” negro, subido hasta las axilas con el fin de esconder mis michelines rebeldes, al más puro estilo Cachuli en sus buenos tiempos de Marbella, no daban para más. Parecía una mala copia de Fernando Esteso en la película “Pepito Piscinas”.Pepito Piscinas

Como única y elegante solución, decidí dejar rápidamente mis chanclas cangrejeras al lado de la toalla, correr raudo y veloz hasta la orilla, y poner pies en polvorosa hasta que el agua turbia me llegase al cuello, con el fin de disimular mi moreno de obrero “agroman”. Entonces sí, entonces ya pude relajarme contemplando las bolsas del supermercado y las compresas con alitas que había flotando junto a mí.

Cuando abandoné esa playa, leí un cartel de bienvenida que decía: “Playa de la Albufereta. Cuidado con el emisario”.

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Todavía en construcción

Escrito por ialted el Dissabte, 9 de Juny del 2007 a las 11:03

Y con éste, firmamos el artículo número cien en “Los Tiempos Cambian”. Lejos de afianzar, en cambio, mi forma de escribir o de adquirir cierta seguridad férrea a la hora de enfrentarme a un folio en blanco, me doy cuenta de que con este centenar de artículos ha crecido mi inseguridad. Cada vez que comienzo uno, mi indecisión es similar a la del personaje Augusto Pérez cuando aparece por primera vez en la novela Niebla de Unamuno: “…y ahora ¿hacia dónde voy? ¿tiro a la derecha o a la izquierda?…Esperaré a que pase un perro y tomaré la dirección inicial que él tome…”

Pues de esta manera me siento yo con la acumulación de artículos, críticas, perfiles, entrevistas, reportajes…Seco, cansado, sin ideas, dejándome llevar por la inercia, cada vez con menos fuerzas para conseguir hilvanar unos cuantos pensamientos vagos, tan instalado ya en un laberinto de vacilaciones que el miedo y la contradicción se han convertido en una auténtica dictadura.

Y el caso es que los resultados de esos artículos, que en un inicio decidí que fuesen laboriosos, han sobrepasado mis expectativas -más de diez mil visitas mensuales procedentes de equipos diferentes, un 6 sobre 10 en la escala Google, las felicitaciones (y las pullas) de mucha gente…-, pero, quizás, la rutina y la celeridad con que un blog periodístico consume información, unido a un horario estresante de 12 horas diarias entre clases y trabajo, ha motivado que casi quede K.O..

Atrás han quedado esos artículos iniciales nerviosos, vibrantes, que subían y bajaban, como una montaña rusa, y parecían que iban a estallar en cualquier momento; el agotamiento y la sobrecarga de trabajo han dado paso a una prosa más lineal, fría, desaborida…Joder, incluso parece que me estoy convirtiendo poco a poco en uno de esos articulistas que tanto censuraba en mis comienzos: críticos culturales para los que la música, el cine o el teatro representaban un pretexto con el fin de salir de la redacción y pasearse un rato, y luego no asistían al concierto, al estreno o a las obras de marras, tan sólo pegaban un telefonazo y que alguien les contase lo que había sucedido; eso en el mejor de los casos, pues la mayoría de las veces las críticas eran producto íntegramente de su imaginación. Total si al final siempre es lo mismo, si ya está todo inventado, apostillo yo.

En fin, que con cada paso que doy la nebulosa se hace más espesa, y lo único que permanece claro en mi farragosa y desgastada mente es una premisa que mantengo desde el artículo número uno de “Los Tiempos Cambian”: los artículos son un ejercicio de instrucción, con la pretensión de enseñar a los demás, pero al final te das cuenta de que tú eres el verdadero enseñado.

El día que pierda ese norte didáctico, besaré definitivamente la lona.


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Un poco de autobombo

Escrito por ialted el Dimarts, 29 de Maig del 2007 a las 18:33

Queru & MeNuestros amigos de la nueva publicación CEU-Elche Digital tuvieron la amabilidad de realizarme una entrevista para que diese mi opinión sobre distintos temas de la actualidad. Aquí tenéis el resultado de tamaña conversación sesuda, en donde les hago ver que el futuro de la profesión está muy negro, pero que por lo menos deben darse una oportunidad y probarse a sí mismos. Un saludo a todos los chicos de la publicación CEU-Elche Digital.

http://ceuelchedigital.com/archivo/116/el-periodismo-se-ha-convertido-en-un-fraude-de-amiguismos

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Demasiado rockeros para el rocanrol

Escrito por ialted el Divendres, 13 de Abril del 2007 a las 10:31

GB66Tiene su morbo poder entrar en la intimidad de los músicos. En mi condición de periodista, experimento esta emoción cuando recorro la trastienda de los escenarios en cualquier concierto de rock, y, entre bambalinas y camerinos, observo minuciosamente todo lo que se cuece en el lado tapado que el público nunca ve.

Otra forma de entrar en su privacidad es cuando algún grupo me invita a presenciar “in situ” el proceso de creación de un disco. Con el paso de las horas, te das cuenta de que un estudio de grabación equivale a un laboratorio experimental, en donde cada detalle está estudiado al máximo para que el resultado final tenga absoluta garantía antes de llegar a las estanterías de las tiendas de música. 

En mi último viaje a Madrid, tuve de nuevo este privilegio, viendo paso a paso cómo los Gang Bang 66, la banda que representé durante dos años y medio de mi vida, dan forma a su segundo larga duración; y quién sabe si el último, pues este proyecto, al fin y al cabo, no deja de ser un órdago que le han echado al podrido negocio musical para comprobar si finalmente se profesionalizan.GB66

Y es que esto de decantarse hoy en día por el rock es mucho más complicado de lo que la gente piensa. Optar por este estilo musical, casi marginal en España, supone en el noventa y cinco por ciento de los casos una interminable cuesta arriba. Es apostar nueve mil euros por el rojo, a sabiendas de que tu futuro será irreversiblemente negro…La censura de las radiofórmulas convencionales, la ignominiosa dictadura de las multinacionales, la incompetencia o ignorancia de la mayoría de los críticos musicales y la connivencia de los grupos que practican la canción ligera motivan que cualquier intento íntegro e independiente por difundir rocanrol en este país sea como pegarle patadas a una pared. Algo frustrante y agotador, que si no tienes la cabeza bien amueblada puede llegar a calarte en tu vida personal.

Por eso entenderéis mi identificación emocional hacia bandas como Gang Bang 66, pues cada movimiento que realizan, por pequeño que sea, siempre será un esfuerzo titánico. Saben que lo tienen todo en contra, pero se dan una nueva oportunidad. Son auténticos Quijotes del siglo XXI… Este sentimiento épico y desesperado yo lo asocio a la famosa película “Grupo Salvaje” de Sam Peckinpah, concretamente a esa escena en la que William Holden grita a sus muchachos:

-!Lo que hemos comenzado juntos, debemos acabarlo igual!

Por esto, y porque sé que van a morir con las botas puestas, como dirían en los westerns de antaño, interpreto desde un punto de vista piadoso y condescendiente algunas de las barbaridades que hacen o se les ocurren. Y llego a comprenderles cuando critican de forma vehemente a los que se dedican a practicar rock de mentirijillas. Por ejemplo, en una ocasión, Lockio, el bajista de Gang Bang 66, comenzó a pisotear con el coche uno de los discos de Indras, mientras sonaba la canción “Iron Man” de Black Sabbath por los altavoces. Recuerdo que bramaba:

-!!Pero cómo pueden decir que versioneaban a Led Zeppellin y Lynyrd Skynyrd, pero si parecen El Canto del Loco!! GB66

A pesar de la faltada, a mí se me dibuja una pequeña sonrisa diabólica en la cara, pero entiendo lo que quieren denunciar. Y lo acepto por una simple razón: su relación hacia la música y el negocio que la representa siempre será la de un amor no correspondido…

Gang Bang 66 son jóvenes, orgullosos, pero de un orgullo tan desmedido que al final resulta inofensivo.

Demasiado rockeros para el rock… actual.

Iron Man - Black Sabbath

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Categoria: Sacando punta a la vida, Rock

La taberna fantástica

Escrito por ialted el Dilluns, 2 de Abril del 2007 a las 20:00

TEn un ejercicio masoquista y casi de autodestrucción, suelo llevarme a mi compadre Adrián a que visite el lado B de la restauración alicantina, esos baretos y antros que nunca rendirán tributo a la cocina de autor, apenas tienen conversación entre la gente de la barra y cuyo servicio suele ser grosero y ordinario.

Es Adrián un estudiante de periodismo, de veintipocos años y buena planta, con pelo lacio negro por el que asoman tímidas canas; también es de naturaleza reservada, que no apagada, de esas personalidades que opinan cuando tienen que decir algo, lejos de tanto lechuguino becario que recién salido del cascarón universitario parece que quiera sentar cátedra en cualquier conversación cotidiana.

Siempre que me encuentro con Adrián le suelto:

-Mira, tú para ser buen periodista debes hacer dos cosas: una, patear calle como un poseso; y dos: ir a los sitios más cutres y chungos. Sólo así tendrás algo interesante que contar y, con un poco de suerte, te curtirás de verdad.

Lo digo con tanto énfasis que Adrián me mira un tanto alucinado y con un punto de inseguridad, como si observase a un chalado que hace años perdió el rumbo…

Fue de esta manera como iniciamos el camino hacia El Trisillo, en las inmediaciones del Mercado Central, algo así como el templo de la roña y la mugre en Alicante, un local sólo apto para estómagos ulcerados en unas cuantas batallas de bar.

Por supuesto, al llegar a El Trisillo no nos recibieron grandes fuentes de sabroso marisco, tampoco una barra larga y pulcra hasta el punto de verte reflejado en ella, y su dueño-cocinero no es precisamente un libro abierto, pues lo único que sobresale de él son unas finas de gotas de sudor que van a dar a las hamburguesas cuando la plancha está a todo gas.  

El Trisillo es viejo y sucio, casi sin ventilación, con las paredes algo desconchadas y teñidas de manchas de aceite, que algunas veces parecen las caras de Bélmez.Bélmez

La rumorología sobre el dueño de El Trisillo es también curiosa y pintoresca. Mientras en su negocio luce un aspecto y talante de carcelario turco, fuera de él va hecho un figurín, de punta en blanco como diría mi amigo Tur, y con su chaqueta de ante y sus zapatos lustrosos suele pasear su hacendosa economía por los garitos más finos de la ciudad.

A El Trisillo, que tiene horario de búho, se suele ir sobre las 7 de la mañana, cuando se sale del Clan Cabaret o la Stereo, con el fin de amortiguar la ingente cantidad de alcohol a base de bocatas de chistorra, hamburguesas o patatas fritas, que al final suponen auténticas inyecciones en vena de grasa y colesterol.

El Trisillo es un crisol de culturas en decadencia, y la otra madrugada descubrimos un detalle revelador que otorgaba a aquel antro, si cabe todavía más, un toque esperpéntico, grotesco y fantástico a la vez. Tantos años yendo y no nos habíamos dado cuenta, fue como descubrir un criptograma de “El Código Da Vinci”: el cartel de menús, de fondo amarillo y titulares negros, estaba tan desgastado que las letras que componían las ofertas gastronómicas comenzaban a perder parte de su esqueleto. Así, si te fijabas durante un instante, la “LECHUGA” se había convertido en “LECHUCA”, los “PEPINILLOS” perdieron parte de la “O” y eran “PEPINILLCS”, también había “LOMÓN ADODADO” y las papas eran “FRIIAS”…

Adrián miraba estupefacto aquel homenaje al absurdo y, cuando vino el dueño a tomarnos nota, soltó muy educadamente:

-Sí, mira, a mí me gustaría un bocadill de lomón adodado con mucha lechuca y un montón de pepinillcs…Y por favor que las patatas estén muy friiiiiiiiaaaaassssss….

-!!!Hijos de p…!!!!!Os vais a reír de vuestra madre!!!! -respondió el carcelero turco.

Las lágrimas se me salían de los ojos de la risa y aquel tipo nos cogió a ambos de la pechera y nos sacó de El Trisillo sin probar bocado.

Adrián estuvo de nuevo sembrado al comentar:

-Coño, pues sí es verdad que en estos bares pasan cosas…

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Categoria: Sacando punta a la vida

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