Escrito por ialted el Dimecres, 8 de Agost del 2007 a las 15:05
El busero atribulado por los rigores del tráfico que me lleva al curro cada mañana, la dependienta de armas tomar del estanco de la esquina, mis nuevas compañeras de sección que parecen opositar para maruja vocacional, hasta una cacatúa que malvive junto a una “tragaperras” del bar donde tomó el café. Ha sido llegar de mi periplo barcelonés, y encontrarme con un aluvión de comentarios y alusiones sobre el último anuncio de la Once.
Cada vez que alguien me lo mentaba, yo ponía cara de interrogación y les preguntaba: “Pero de qué va, por qué tanto revuelo y expectación”; ellos me respondían: “Pero tío, ¿no lo has visto?…precisamente tú que eres rockero…es la sensación del verano…todo el mundo anda enganchado…”.
Pues nada, intrigado por la curiosidad que me inocularon durante todo el día, anoche me atrincheré en casa con tal de visionar el spot de marras y poder plasmar una opinión con propiedad al día siguiente. Y bueno, visto lo visto, la verdad es que el anuncio tiene su miga, es gracioso, divertido, con momentos desternillantes. Eso de que la Once haya imaginado un día playero rocanrolero para promocionar el premio del Cuponazo del verano me parece ingenioso y resultón, dos cualidades indispensables para que las campañas publicitarias enganchen al personal.
Así, según nos cuenta el anuncio, lejos de encontrarnos con metrosexuales redomados y chatis de chasis operado, contemplamos un paisaje playero repleto de tipos medio calvos y fondones, con aspecto de sepultureros, más pálidos que una pared blanca; en vez de aparecer niños zalameros e hipócritas dando el coñazo con la arena, sale un chavalín con muñequeras negras improvisando una batería con un cubo y unas palas; luego aparece un madero servicial y respetuoso con unas botas de punta, y los típicos hombrecillos verdes de los semáforos empuñando guitarras en forma de flecha. En definitiva, una playa en plan greñas, tatuajes, tachas y rock, pero que resulta más terrenal y humana que la que nos encontramos en la vida real.
Y mira que casi siempre suelo abominar de las caricaturas que se hacen de los rockeros -para mucha gente todavía somos tipos pegados a una litrona que malgasta el tiempo apedreando al gato-, pero el anuncio rocanrolero de la Once está facturado con un punto de inocencia, sin maldad, que se agradece. Además, reírse de uno mismo es saludable y regenerador, y si no mirad el pollo que se ha armado con el tema de “El Jueves” y la Casa Real.
El anuncio está funcionando que da gusto, y eso se nota cuando la gente se queda más con el mensaje y la historieta que proyecta que cuando todo se sustenta en la música seleccionada para el spot, que en este caso resulta un poco fallida.
Escrito por ialted el Diumenge, 5 de Agost del 2007 a las 11:03
Robert de Niro y Al Pacino pertenecen a la Familia, son dos de los nuestros, iconos comprometidos con el Séptimo Arte que llevan la bandera de la autenticidad a la hora de actuar, heredando ese particular linaje de los duros por excelencia que tan bien explotó el cine en los 40 y 50 con James Cagney, Humphrey Bogart & CIA.
De Niro es el hombre de las mil caras, todo un camaleón de la actuación, cuyo rasgo actoral principal es la intensidad. De Niro es de los que se mete en los papeles sin pensárselo dos veces, y poco le importa que en una película tenga que engordar 30 kilos de una tacada, raparse el pelo a lo mohicano, tatuarse medio cuerpo o pasarse horas y horas en proceso de maquillaje con tal de dar vida a uno de sus apasionantes personajes. En una ocasión, en el rodaje de una célebre película, en una escena de alto riesgo, le tocó conducir un vehículo como si se tratase de un auténtico loco. Lo hizo con tanta vehemencia, tanta tensión, tanta verosimilitud, que el director del film le dijo: “Joder, De Niro, lo has clavado, verdaderamente parece que no hayas conducido nunca”; el actor de mandíbula cuadrada y morro torcido le contestó: “Es que jamás he cogido un coche en mi vida”.
Pacino también es de los que actúan hasta de espaldas. Puede llegar a ser tan sutil o histriónico como su compañero italoamericano. De Pacino siempre sentí especial debilidad por su película “Serpico”, aquel tipo insobornable capaz de denunciar la corrupción en la que se hayan metido sus compañeros aunque eso le cueste quedarse sólo.
A pesar de la rica y variada filmografía de ambos, De Niro y Pacino sólo habían compartido planos y secuencias en “Heat”, bajo las órdenes de Michael Mann, todo un francotirador a la hora de parir thrillers. En la película interpretan a un polícia y un ladrón con un enorme respeto hacia el término profesionalidad, en un duelo de personalidades que se me antoja fascinante. Ahora, doce años después, volverán a compartir pantalla en un largometraje independiente titulado “Righteous Kill”, interpretando a dos veteranos agentes de la ley que unen sus fuerzas para atrapar a un asesino en serie.
Sólo espero que en esta nueva oportunidad de verles juntos aparezcan diálogos y conversaciones memorables como las que se cuecen en la escena del café de “Heat”, cuando De Niro y Pacino hablan sobre lo que es normal y no en esta vida. Eso o frases como la que suelta De Niro para definir a su personaje: “Estoy solo, pero no me siento solo”.
Escrito por ialted el Dimarts, 31 de Juliol del 2007 a las 12:44
Mis películas favoritas de serie negra son “Le Samourai” de Jean Pierre Melville, con el gran Alain Delon como protagonista, “Érase una vez América” de Sergio Leone, acompañada por la inconfundible banda sonora de Ennio Morricone, y “Crónica de un asesino en serie” (Memories of Murder). Las dos primeras representan dos clásicos conocidos por muchos, pura poesía en movimiento, con esos personajes fatalistas que se mueven por indestructibles códigos de lealtad y honor. La tercera es un thriller de última generación que te golpea directamente el corazón por la desesperanza y ansiedad que acompaña a los personajes.
Llama la atención de “Memories of Murder“, al margen de sus innegables cualidades artísticas, que esté facturada en Corea del Sur, un mercado cinematográfico, a priori, de escasas posibilidades y reducida logística, pero que junto a películas de Japón, Taiwán, Hong Kong o Tailandia están recogiendo, con un desparpajo admirable, los mejores ingredientes de la intensidad del cine negro americano y la herencia del cine de autor del Polar europeo. Ya veis, mientras Occidente se dedica a exportar últimamente bodrios comerciales o melodramas que no van a ninguna parte, Oriente nos envía pequeñas joyas cargadas de lirismo, suspense, elementos sobrenaturales y finales de infarto.
Pues bien, a pesar de los pocos medios de su mercado, la surcoreana “Memories of Murder” cumple con uno de los requisitos indispensables del cine negro, quizás el más relevante: esto no es otra cosa que conseguir que todo resulte un espectáculo completo: es decir, que haya enormes dosis de intriga y emoción, acción, un toque de terror sicológico, y, si la película es realmente buena, como es el caso, golpes de humor que salgan a relucir justo cuando el drama aflora.
La historia que narra “Memories of Murder” está íntegramente basada en hechos reales, lo cual le otorga un plus de morbo e interés, y comienza cuando dos policías de maneras radicalmente opuestas inician una investigación sobre los múltiples asesinatos que se están registrando en la Corea del Sur más rural, trágicos y violentos homicidios que volvieron paranoica a media sociedad de este país y que aún, hoy en día, se encuentran sin resolver.
En este ambiente irrespirable, comprobaremos, entre otras cosas, cómo esta pareja de agentes, al encontrarse desamparados logísticamente por su Gobierno, al no avanzar ni un milímetro en el caso, a pesar del transcurso de los años, va intercambiando, sin darse cuenta, sus formas de actuar y operar, detalle que nos hace reflexionar sobre la ambigüedad, sobre las contradicciones eternas ligadas al ser humano en los momentos más tensos de la vida.
El asesino, por su parte, parece por momentos un auténtico espíritu, pues apenas aparece de forma explícita en la película.
Escrito por ialted el Dissabte, 28 de Juliol del 2007 a las 12:07
Durante los últimos cuatro años ha sido algo así como un amor no correspondido. Recuerdo haber movido tierra, mar y aire, derrochado sangre, sudor y lágrimas, invertido enormes esfuerzos y largas horas con tal de acercarme a ella para ver si algún día la podía conocer de verdad, pero cada vez que lo intentaba todo resultaba infructuoso y me encontraba con un rotundo no como respuesta.
Claro, me decía yo, se trata de una belleza un tanto singular, inusual, incomprendida, como adelantada a su tiempo, rompedora y atractiva en las formas, sorprendente e imaginativa en el fondo, con un aureola de irrealidad, como las chicas que nos aparecen en los sueños, y por lo tanto sólo querrá rodearse de gente de gusto selecto y modales atentos.
Pero, aunque parezca un milagro, el miércoles pasado por fin sucumbió a mis encantos, me la encontré cara a cara, todo se desarrolló en una diminuta librería barcelonesa. No podía ser de otra manera, qué mejor escenario para saldar una vieja deuda amorosa que una ciudad tan arrolladora como ésta, con esa mezcla de vanguardismo bien entendido, como son las locuras calculadas de Gaudí en l´Eixample, y de antigüedad cuidada, como es el barrio gótico y el Raval, que la hacen situarse un peldaño por encima de las demás.
Sí, ya la tengo entre mis manos, y cada vez que acarició su superficie un escalofrío estremecedor recorre mi cuerpo, cual novio primerizo. Os la presentaré. Ya no me andaré con rodeos. Su nombre es “Zazie en el metro“, y en más de una ocasión ha sido catalogada como una de las cincuenta mejores novelas del siglo pasado. Así que en estos momentos me dispongo a entregarme a su surrealismo encantador, a su visión fabulosa de la realidad de las cosas, a sus personajes estrafalarios y a sus diálogos
divertidos y lúcidos a la vez.
Eso sí, le he encontrado un pequeño defecto en nuestra primera cita: todo lo que me narra me lo cuenta en su lengua original, digamos que su edición española o catalana hace tiempo que desapareció. Así que sólo me quedan dos opciones: o me compro un diccionario y voy traduciendo palabra por palabra toda la novela o recibo clases de francés como un poseso para ver si en unos meses me entero de algo.
C´est la vie. Nadie es perfecto.
“You can´t always get what you want”. Rolling Stones
Escrito por ialted el Dilluns, 23 de Juliol del 2007 a las 12:16
Me piro a Barcelona durante unos días. Se trata de un viaje de improviso, casi sin prepararlo, de esos que nacen junto a los amigos durante una conversación animada por la locuacidad que provocan las cervezas y la complicidad de la noche; ya sabéis, uno de esos momentos en que uno se apunta a un bombardeo sin saber lo que realmente se está cociendo.
Es lo que César González Ruano definiría como un viaje de “segunda”; pero no por el coste o la clase del billete del viaje, tampoco por el interés o la calidad del destino; sino por la escasa logística y planificación que conlleva; vamos, en plan turista accidental: rellenas la mochila o la maleta con lo primero que encuentres en el armario, siendo la lectura y la música el único equipaje obligatorio para cuando las horas muertas, llamas a un colega para que te haga sitio en su acogedora casa, en este caso la vetusta e interesante morada del Largo en el Passeig de Gràcia, y te llevas el dinero indispensable para ir improvisando con lo que se te ocurra por el camino.
Yo creo que así se cuajan los mejores viajes, los que se proyectan sin rumbo fijo, con lo justo, yendo de aquí para allá, para ver si por casualidad descubres alguno de esos rincones literarios que se te graban con fuego en la memoria por el resto de los días.
Con este viaje a Barna también aprovecharé para desembarazarme de esa imagen de casero y sosainas que me persigue. Aunque soy de los que piensan que la mejor movilización fantástica reside en los libros, las pelis y la música, o que muchas veces se encuentra antes la felicidad dándote un garbeo por un casco viejo que yéndote a un país remoto, para esta escapada le he prometido a mi amiga Marta que sacaré a relucir mi espíritu aventurero, mi chip de explorador urbanita, dejándome llevar por los innegables encantos de la Ciudad Condal: el formidable modernismo de L´Eixample, la vidilla cultural de Las Ramblas, el barrio gótico y el Raval, los olores y sabores de la Boquería, que se pueden sintetizar en una simple trufa negra catalana, las librerías de viejo de la calle Tallers, las chocolaterías antiguas de la calle Petritxol, los bares de tapas de saldo y esquina de la Barceloneta, con esas terrazas en las que observando pausadamente al personal se pueden ir coleccionando seres pintorescos y extraños, o esa maravilla bohemia y escondida que es la plaza de Sant Felip de Neri, en donde hay una pequeña fábrica de jabones y un diminuto museo del calzado que siempre que voy me dejan absorto.
Además, como ambos andamos con lo que comúnmente se llama “mal de amores”, mejor salir por ahí a que nos dé el aire que quedarse en casa relamiéndose las heridas.
Escrito por ialted el Divendres, 20 de Juliol del 2007 a las 14:01
Es lo que se llama falsa seriedad y lo practica el sector felpudo del periodismo. Cuando se trata de hablar o escribir sobre algún artista de culto o de alguna expresión musical a la “última moda”, esas que tanto gustan a los culturetas, los charlatanes interesados y los plumillas oportunistas llenan su boca de alabanzas fatuas y su tinta de adjetivos hiperbólicos con tal de ensalzar la figura de los Chek Corea, Gilberto Gil o Caetano Veloso de turno, sin saber que en realidad están repitiendo, como cacatúas, la información u opinión de la fuente más oficial.
En cambio, cuando aterrizan en su ciudad personajes del corte de Marky Ramone, artistas con mala prensa aunque igual o más interesantes que los antes citados, miran hacia otro lado, se les nubla la vista o se les empañan los cristales de las gafas y no publican ni una mísera línea en primera plana periodística.
De cara a la galería, estos periodistas proyectan una imagen liberal, pero cuando tienen la ocasión de cubrir alguna crónica en una sala o un pubeto de segunda división sobre alguien que no conocen, más bien por su ignorancia musical que por la verdadera categoría artística del individuo, todo son escrúpulos y recelo. Es el signo de los tiempos, nadie quiere bajar a los infiernos, a eso se le llama elitismo, qué le vamos a hacer.
Efectivamente, alguno me podrá alegar que la carrera del legendario batería de los Ramones no pasa precisamente por un carrusel de vino y rosas, si es que alguna vez la tuvo conociendo la historia del grupo neoyorquino, o que hoy en día vive ya de los royalties del pasado, o que, yendo aún más lejos, monta estos shows y mini giras para sablear al personal y pagarse sus últimos y decadentes vicios, pero, por favor, al menos un poco de cultura y respeto hacia alguien que compartió 11 discos -entre ellos el Road to Ruin- y 15 años de gira y camerinos con una de las formaciones más importantes de todos los tiempos.
Así que, de nuevo con esta escasa promoción, apareció Marky Ramone en la sala Stereo de Alicante la noche del miércoles pasado. Acompañando a su clásica figura de buitre desgarbado estaban los resultones Queers, deudores directos de ese sonido directo y efervescente que pusieron en órbita los Ramones allá por mediados de los setenta.
Y, eliminados los prejuicios iniciales, he de decir que el concierto se desarrolló con un sonido más que convincente, profesional, sin grandes alardes eso sí, pero con la corrección instrumental que exigía, por lo menos, el coste de la entrada. Ofreció lo que la gente quería: un buen puñado de temas clásicos de los Ramones para que los presentes pudiesen disfrutar en directo de lo que tantas veces habían escuchado antes en la radio o en su equipo de música, a sabiendas de que esta es la última oportunidad, pues Marky Ramone es el único superviviente del mítico combo punk.
A su favor también diré que no escatimó en la duración del concierto, una hora y media bien surtida de temas como “Blitzkrieg Bop”, “Sheena is a Punk Rocker”, “Beat on the Brat”, “I Wanna Be Sedated”, el temazo “The KKK Took My Baby Away” y “I don´t Care”. Incluso nos regaló un par de bises en los que brillaron la ya famosa versión del “What a Wonderful World” y ese homenaje al rocanrol que es “Rock´N´Roll Radio”.
Para qué más, si a ello le sumas las cuatro Sanmiguel que me bebí, pues ya sabéis que donde van triunfan, la velada se convierte en un plan perfecto para romper la monotonía que nos fosiliza durante la semana laboral.
Además un tío me reconoció por el blog y yo me fui para casa totalmente borracho de subidón y autoestima.
Escrito por ialted el Diumenge, 15 de Juliol del 2007 a las 14:44
El viernes pasado fue el cumpleaños de mi Padre. Hace ahora dos veranos que murió. Un fulminante cáncer de pulmón se lo llevó por delante en apenas siete meses; el pobre hombre no cumplió su ciclo vital al fallecer a la edad de 54 años…
Personalmente he de confesar que no me llevé muy bien con él, los carácteres dispares motivaron que me fuese de casa una vez cumplida la veintena; digamos que su talante duro, orgulloso, transparente pero impenetrable, como el de un diamante en bruto, hizo que lo llegase a conocer muy poco, por no decir nada…
Él nunca me dijo qué bien escribía, o compartió conmigo esta o aquella crónica cuando yo ejercía de periodista de calle; ya podían mis artículos o noticias refulgir en primera plana periodística, hacer arder o convertir en llamas los mentideros de la prensa y la política de media Alicante, estar de boca en boca durante buena parte de la semana, que él no me decía ni mú…
Tan sólo en una ocasión se mostró entusiasmado y comprensivo, e iba compartiendo con todo el mundo, henchido de satisfacción, la gesta que había llevado a cabo su hijo. Cuando dejé cierto trabajo, me cogió por banda y, a solas, totalmente emocionado, me soltó: “Muy bien hecho, tú vales mucho más que ellos, haz siempre lo que te dicte el corazón”.
Y eso es lo que hice, lo dejé todo y comencé a seguir las pautas que me dictaba el corazón. Hace 3 años inicié Filología Hispánica con el fin de aprender a escribir. La gente me decía: “!Estás loco, la Gramática no da dinero!”; y efectivamente por ahora no veo ni un duro, entre otras cosas hago este blog gratis, pero, coño, cómo ayuda a higienizar todos los truenos que uno lleva dentro. Y encima que te feliciten por ello.
Este es el texto donde tendras que describir en pocas palabras de que va tu blog y ese tipo de cosas, no puedes excederte en la altura del texto porque es un tamaño fijo para que se adapte bien la barra gris. Es muy importante que el texto quede siempre cuadrado con el cuadro azul.Este es el texto donde tendras que describir en pocas palabras de que va tu blog y ese tipo de cosas, no puedes excederte ...